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crime
Joshiel se crió como cazador, como prometedor heredero del imperio de la organización de cazadores de los estados unidos. Un muchacho orgulloso, egocéntrico, cien por cien dedicado a su trabajo. Durante mucho tiempo, cazaba para demostrar que era digno de su legado, sin importarle las vidas que salvaba realmente. Mujeriego, desinteresado y egoísta, su única preocupación y punto débil siempre fue la familia, la hermana pequeña de la que cuidó como una hija, vendiendo incluso su alma a temprana edad para salvarla de una muerte segura.
Ahora es un hombre honrado, de valores, que antepone la segurida de su familia a la responsabilidad que la vida le exigió.

call my name and I’ll come running, ‘cause I just need some help

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Portland, Maine. La belleza de la ciudad de Portland sorprendió a Joshiel, así como el hecho de no haber estado nunca allí a pesar de todo lo que había viajado. La ciudad natal de su hermano, o mas bien, la ciudad dónde se crió. No era el típico lugar costero en muchos aspectos, había muchísimo que ver, el faro de “Cape Elisabeth”, las calles de aspecto mohicano, todos aquellos mercados del centro que ocupaban plazas enteras, paradas de recordatorios, alimentos típicos, terrazas de locales ambientados en distintas culturas. De ser un viaje sin un objetivo, les hubiese gustado quedarse más tiempo para deleitarse en pequeñas maravillas que Portland escondía, pero habían ido allí por una razón, y solamente una. Josh sentía la presencia de Layla a su lado mientras observaba la fachada de aquella casa familiar. Era una urbanización de clase media, un lugar tranquilo.. No era aquello lo preocupante. El jardín se veía pulido, no habían hierbas secas ni flores muertas, la fachada se veía en perfectas condiciones, inspiraba calidez, y no era algo que encajase demasiado con el propietario.Adam Jones era lo que Josh y muchos llamaban “causa perdida”, era un muchacho sin rumbo ni ambiciones, demasiado abatido para pensar en un futuro, descuidado, siempre se veía desaliñado, mas como un muchacho callejero que un cazador o abagado como fue en algún momento.-Algo no está bien –susurró a Lay encogiendo levemente su ceño para acentuar su expresión de confusión –Mira este lugar. Tiene.. Flores. El jardín huele a humedad, han regado. Adam no riega las plantas –la miró alzando significativamente las cejas.Podía haberse equivocado de dirección, pero no lo creía. Sabía dónde se había criado su hermano, había visto la casa en alguna fotografía, y no la había visto así. Era como si estuviese frente a un espejismo. Joshiel había tenido que hacer un gran esfuerzo para apartar a su esposa de las atracciones principales de la ciudad, de aquellas callecitas que le parecieron tan mágicas. Quería caminarlas todas, correr, sacar fotos; no paraba de sacar fotos. Parecía ella misma una máquina, y estaba demasiado hiperactiva. Incluso ella misma tuvo que recordarse que el motivo por el que estaban allí no era en realidad de paseo, sino que iban a buscar a su cuñado, el más pequeño. El segundo sobreviviente del clan Stevens. Y aun así, el camino hacia la casa en la que Adam Jones solía vivir había sido igual de entretenido que todo lo demás, y Lay estaba a punto de declarar Portland su tercer lugar favorito en el mundo después de New Orleans e Irlanda.El matrimonio estaba plantado del lado de afuera de la verja de la casa. Era una tarde soleada y de vez en cuando los niños paseaban detrás de ellos jugando con alguna pelota o andando en bici. No recordaba haber estado en un ambiente tan normal hacía tiempo. Casi parecía que estaban excentos del mundo en aquella ciudad. Layla observaba todo con grandes ojos, como una recién nacida. Todo le era demasiado ajeno y le encantaba, sin embargo, las palabras de Josh seguían pasando por sus oídos. A eso, respondió dandole un empujón para que comenzara a avanzar hacia la puerta. -Vamos, deja de hablar idioteces –le dijo de repente, volviendo a empujarlo para que andase -No es momento de notar estas cosas, tú tienes que ir a tocar… esa puerta –se asomó por uno de sus hombros, señalando hacia adelante, aquella puertita blanca que los invitaba a tocar su timbre.-Alright, alright –murmuró rindiéndose a avanzar, necesitando solamente empujar la puerta que daba al jardín para que se abriera.Así era la seguridad en aquellos barrios, o bien eran demasiado confiados, o bien era una verdad universal; en estados unidos, tener las puertas abiertas era lo corriente. Josh no sabía si lo que le revolvía el estómago eran nervios justificables al hecho de que volvería a ver a su hermano después de mucho tiempo, o podía asociarlo a un mal presentimiento. Él no tenía poderes, no era adivino, pero siempre había poseído ese sexto sentido que gritaba desde su interior cuando algo no iba bien, cuando debía ser cuidadoso. O solo el aviso de que algo inesperado estaba a punto de suceder.La melodía aguda del timbre le hizo parpadear, un sonido fogoso, todo allí era.. Color de rosa. No se oyó absolutamente nada desde el otro lado de la puerta hasta que ésta se abrió, encontrando los ojos de Josh la figura de una mujer de un metro cincuenta, constitución ancha, pelo corto y rizado. Llevaba un delantal de cocina y les sonreía a ambos, expectantes.-¿En qué puedo ayudarles?El cazador busco el brazo de su mujer para envolverlo con su mano izquierda, apretando ligeramente. ¿Qué significaba aquello?-Eh.. ¿Vive usted aquí? –preguntó con duda Josh, desviando la mirada al número que figuraba junto a la puerta, cerciorándose nuevamente de que aquella era la dirección.-Desde el ochenta y nueve si mal no recuerdo –contestó antes de reírse agudamente, provocando que Josh arrugase el ceño –Oh –endureció su expresión y cerró un instante los ojos –No me digan que son de la policía ¿Qué ha hecho Murtie está vez? Les juro que no le eduqué de este modo.La expresión de sorpresa en el rostro de Layla Lake no era demasiado diferente a la de su esposo, a quien con echarle sólo una mirada, ya tenía ganas de cerrarle la boca con la mano. Pero adivinaba que ella lucía igual de perdida en aquel momento: ¿quién demonios era Murtie, y de dónde había salido esa mujer? Su mano se apretó más a la de Joshiel como queriendo contener cualquier emoción que se le pasara por la mente, o queriendo contenerse a ella misma. No entendía nada, ni siquiera tenía palabras para poder soltarlas al aire, salir de aquella situación. Y el silencio se estaba volviendo algo incómodo de repente. -Uhm… ¿Murtie? –inquirió sin poder evitarlo -¿Adam no vive aquí? Adam Jones –aclaró de inmediato, y se puso de puntas de pie sobre sus ballerinas, queriendo ver algo más allá detrás de la mujer, algún rostro conocido, alguna señal del hermano de Joshiel.-Disculpe ¿Quién? –la mujer se rascó la barbilla.-A..Dam –dijo en dos tiempos el cazador, quién tras otro parpadeo inconsciente logró volver en si y darle sentido a sus movimientos, buscando su billetera para sacar la pequeña fotografía de carnet que llevaba de su hermano para enseñársela –Jones. Él.. Vivía aquí ¿Sabe dónde puedo encontrarle? No tenía sentido ¿Cuando había vendido Adam la casa? Ni si quiera era enteramente propiedad suya, eran trampas jurídicas, como todas en las que se basaba la vida de un cazador. Por mucho tiempo Adam fue buscado por el asesinato de toda su familia adoptiva, pero si había un lugar al que regresaría en Portland, era aquél. Si no estaba allí habría pasado de visita.La mujer les vio a ambos después de ver la fotografía con el ceño encogido, desconfiada.-Ese es mi pequeño Murtagh –le devolvió la foto en un movimiento lento, como si algo en ella la retuviese de hacerlo –¿Quiénes son ustedes?-FBI –contestó sin pensar Joshiel, abruptamente pálido, mirando la foto como si observara un fantasma. ¿Murtagh? –¿Está.. Está Murtagh en casa?-No –ella se cruzó de brazos –Está en la universidad, o se supone que lo está, ya sabe como son los chicos de hoy.. Odian sentirse encerrados. Pero es un buen muchacho. La reacción inmediata de la mujer de Joshiel fue darle un codazo al decirle aquello del FBI, no entendía por qué no podía decirle la verdad a aquella extraña mujer. Sin embargo, una vez dicha, ya no podía hacer más nada. Pero entendía que la mujer desconfiara de las palabras de Joshiel: no habían mostrado placa, y Layla lucía más bien como una turista con sus shorts, ballerinas y una simple camiseta roja que le caía por los hombros. Para nada una agente del FBI. -No… No es lo que parece -se animó a decir Layla, siguiendo la mentirilla que Joshiel había comenzado –No estamos como oficiales, ¿entiende? Sólo… que Adam, como llamamos a Murtie a veces, es amigo nuestro. Lo conocimos en un par de líos, créalo o no –soltó una carcajada que no sonó tan real como le hubiera gustado, pero esperaba que hubiese pasado como sincera  –Estábamos de visita por Portland, y sentimos nostalgia. ¿Verdad, agente Stevens?Josh sentía la mirada atenta y exigente de la mujer en él, le estudiaba, esperaba un fallo en su respuesta, sospechaba y tenía razones para ello. Con naturalidad se aclaró la garganta y ladeó una sonrisa de confianza.-Así es. Perdimos contacto hace tiempo. Iremos entonces a la universidad ¿Qué está estudiando? –preguntó mientras guardaba la billetera y la fotografía en ella.-Artes visuales –relajando los hombros, la mujer no dejaba de verles con desconfianza, sus ojos entrecerrados –Cine, esas cosas. Quiere ser director.. Productor, si quiera él lo sabe –bufó como una madre que desaprobaba la decisión de su hijo –Pero tampoco voy a obligarle a hacer lo que no le gusta. Si le encuentran díganle que no olvide se ha comprometido con su padre a pintar el sótano –suspiró con cansancio y se dio la vuelta entrando en el hogar, cerrando la puerta mientras murmuraba algo como “Este chico va a ser mi ruina”. El cazador no parecía salir de su asombro, hacía tiempo no experimentaba semejante desconcierto. Nada en aquello tenía sentido, pero todo, absolutamente todo gritaba que la magia estaba involucrada. Y una poderosa, aquello tenía que ser un conjuro.Dándose la vuelta y andando arrastrando los pies puso la directa hacia la salida, dirección a su chevrolet. Sabía que Lay le seguía.-What the hell? –preguntó en un susurro, se notaba que en realidad deseaba gritar. Al ver la negación de Lay insistió –No, really. What the hell?! La joven -ahora - periodista apenas tuvo tiempo siquiera de preguntar algo más sobre -entre muchas comillas - Murtagh, quien solía ser Adam. A quién todos conocían como Adam, o tal vez… ¿No habría esa señora visto mal la fotografía? Jamás preguntaron aquello. También estuvo lenta en sus reflejos de seguir a Joshiel, porque simplemente, todo en Portland estaba fuera de lugar. Parecía Villa Normal. Corrió tras su esposo y se apresuró a quedar a su lado, casi teniendo que saltar. Él había puesto el acelerador y un poco más, se iba solo en su auto. -Okay… yes, I know, but we need to calm and think –le dijo un tanto agitada por la carrera. Y logró adelantarse algo más, yendo a abrir la puerta del copiloto. Esperó que su esposo abriese la del otro lado para meterse en el auto, pero nadie hizo amague de arrancar. Josh lucía increíblemente quieto, por lo cual Lay tocó una de sus mejillas con su dedo indíce. Muchas veces.Pensar. Eso había dicho su mujer, necesitaban pensar. ¿Pensar qué? No sabía por dónde enfocar aquello. El bufido que liberó fue la señal de que reaccionaba, frotándose la cara con ambas manos, metiendo la llave en el contacto y pisando el acelerador. Creía saber dónde estaba la universidad pública más reconocida de Portland; “University of Southern Maine”. X.x.xxEl chevrolet esperaba sin llamar la atención en la salida principal del campus, cerca del mayor parking. El edificio era de una fachada rojiza, antiguo, pero los jardines estaban especialmente cuidados. Habían estudiantes yendo y viniendo por todas partes, la mayoría iban en grupos, lo que dificultaba considerablemente la tarea de localizar a Adam entre todos ellos.Josh ya se había comido dos bolsas de fritos y ahora fumaba, con el permiso “ocasional” de su mujer un cigarrillo con el único objetivo de calmar los nervios. Hacía calor, las ventanillas estaban bajadas pero la humedad de la ciudad costera creaba un ambiente bochornoso.Lanzó la colilla apenas habiendo dado tres caladas y negó con la cabeza.-Voy a patearle el culo cuando le vea. Esto huele a que ha hecho una de las suyas, lo mires por dónde lo mires, like, seriously.. ¿No piensa madurar nunca? Ya no tiene dieciocho años. -Dudo mucho que si se llama Murtagh y vive con personas que dicen ser sus padres, recuerde quienes somos nosotros o sepa por qué demonios vas a patearle el trasero, Joshiel. –respondió a eso Layla, mientras del otro lado del auto que daba justo a la Universidad, observaba a los chicos salir. Algo de melancolía de sus tiempos como estudiante la invadieron de repente. Claro que nunca había sido una muchacha normal como todos los que pasaban por el lugar; ella tomaba clases cuando podía, trabajaba y por las noches resolvía casos sobrenaturales. Y también, se había acostado con su profesor de Historia. Suspiró profundamente y se echó hacia atrás en el asiento, ladeando la cabeza para poder ver a Josh. -¿Crees que sea feliz así… como está ahora? –murmuró con algo de timidez, pues no quería que su esposo comenzase a imaginarse que era una molestia para su hermano –¿Qué crees que hizo?El ceño de Josh se encogió levemente antes de mirar a su mujer de reojo. Se humedeció los labios y fingió que sacaba polvo del volante, acariciándolo; no lo sabía. Nunca se había planteado si Adam sería feliz con una vida corriente, y si aquello era decisión suya.. Cosa poco probable, cambiaría mucho todas las estrategias que tenía de como resolver aquello. Algo en toda la situación le recordaba al hechizo que él le pidió a Zane que hiciese para que Layla le olvidase, que olvidase quién era él, sus años de matrimonio, absolutamente todo lo que habían vivido para darle la vida corriente y tranquila que merecía. Si, lo había pensado, un hechizo desmemorizante, magia poderosa pero no imposible.-No lo sé –contestó encogiéndose levemente de hombros –Quizá.. Si, quiero decir, si realmente no recuerda nada y todo esto es real para él, imagino que es feliz. Quién no lo sería, quiero decir, mira a tu alrededor –echó un vistazo por la ventana, esos grupos de jóvenes riendo y conversando como si nada malo hubiese sucedido jamás –Todos se ven tan.. tranquilos. En paz. No tienen las mismas preocupaciones que nosotros, ni la misma clase de pérdidas. Yo lo sería –susurró.Y entonces le vio. No estuvo seguro al principio porque nunca había visto el pelo de su hermano tan alborotado, ni le había visto vestir tan holgado, ni llevar esa mochila vieja y azul. Pero eran sus rasgos, seguía teniendo ese característico caminar y esa forma de sonreír. Era él, pasando por delante del chevrolett con una muchacha rubia y delgaducha, quedándose a solas con ella cuando el otro chico se alejó en otra dirección.-It’s him –susurró a Lay, y antes de oírla a ella bajó del coche como un rayo, acercándose a Adam y la joven de larga melena dorada. Pero una vez llegó, se detuvo y no abrió la boca, no cuando los ojos de su hermano le devolvieron la mirada y no vio reconocimiento en ellos, ni sorpresa, ni curiosidad. Solo desconcierto. El chico se prendió un pucho y después de echar el humo inspeccionó de pies a cabeza a Josh.-What up you? Got lost? Layla también se quedó helada, con muchas palabras en boca que no pudo terminar de decir porque Joshiel salió disparado del auto como un rayo, a alcanzar a su hermano. Y ella sólo pudo observar todo desde la distancia: y a la distancia, por alguna razón, todo parecía más obvio. “Murtie” no era Adam. No veía a su hermano en Josh, veía a un extraño que acababa de correr hacia él, y que no había movido la boca para nada. La joven hizo un amague de salir del auto, pero sólo sacó las piernas y se quedó mirando a través de la ventanilla que era lo que sucedía. Algo le decía que por el momento, no debía de intervenir. -Eh.. No –respondió Josh en un tartamudeo, señalando hacia atrás, su vehículo –Quería.. Saber como llegar hasta el faro –al diablo, no podía ser tan cobarde –¿No me has visto antes?-Sorry dude, this place is big as hell –respondió Murt, volviéndose para señalar la calle hacia abajo –El faro está al otro lado, es sencillo, solo tienes que seguir carretera abajo y verás indicaciones, no tiene pérdida –al volverse a ver al extraño una vez más, vio algo distinto en sus ojos, algo en ellos le provocó una leve jaqueca que fue intensificándose hasta traer un par de imágenes que pasaron a una velocidad tan estrepitosa que no pudo darle sentido a ninguna de ellas. Parpadeó y tragó saliva sintiendo el agarre de la mano de Theo, como si hubiese adivinado su incomodidad o su mareo.-You ok babe? –susurró, intercalando la mirada entre el perfil de Adam y el de Josh. -Yes, I just.. –ladeó la cabeza y soltó una risa –I smoke too much shit. Well that, dude, just go straight and you’ll find it.Joshiel asintió varias veces, pero no se movió, eso explicaba que le mirasen como si esperasen algo más de él.-Right. Yeah, okay.. Sorry, thanks.A esas alturas del partido, Layla había salido por completo del auto porque podía presentir que nada había salido como lo planeado. Su viaje de ir a buscar a Adam se había convertido en el viaje de averiguar como demonios el hermano menor de su esposo había acabado llamandose “Murtagh” y tenía hasta familia. ¿Acaso lo habían adoptado a los 23 años? ¿Qué pareja extraña hacía eso? Caminaba hacia Josh y cada vez más le parecía increíble que tuviese a Jones enfrente y no los reconociera. Incluso lucía diferente. Raro, como siempre, pero… ¿feliz? Cuando llegó al lado de su esposo, tomó de su mano con fuerza en una demostración de que estaba allí y no iba a dejarlo solo. -Hey… –saludó a la pareja de jóvenes frente a ellos –En realidad, yo estaba… buscando donde podría inscribirme a algún curso aquí, y tal vez una vivienda temporaria. No. Layla Lake no tenía ni idea de donde habían salido sus palabras, parecía no pensar al decirlas.-¿Tenemos cara de guías turísticos? –preguntó con el ceño fruncido la muchacha que acompañaba a Murt.Recibió el tirón de camiseta del joven y puso los ojos en blanco, dejándole la palabra a él.-Hay unos bloques a unos kilómetros de la universidad que alquilan a estudiantes. Son pequeños pero puedes.. Podéis –miró a Layla y después a Josh –Compartir. No eres muy viejo para estudiar, yo? –preguntó a Josh dando otra calada al cigarrillo.El aludido alzó las cejas. ¿Acababa de llamarle anciano? Se humedeció los labios para contener la respuesta bruta y esbozó una sonrisa que se leía forzada de todas formas.-Quiero replantearme mi vida. Se me ha aparecido Dios y me ha dicho “Tío, necesitas una profesión que no sea vaguear por todas partes sin futuro”. Y eme aquí. Murt soltó una carcajada y estiró el brazo para golpearle amistosamente el hombro a Josh.-Solo bromeaba dude, no te ofendas. Nunca es tarde para estudiar.. ¿Os acompaño? Podéis registrados a los cursos online, bienvenidos al siglo veintiuno. Casi que la joven castaña le dirigió una mirada amenazante a quien era la compañera de Adam en ese momento, una especie de aviso. Ella no había sido ruda en ningún momento ni pensaba hacerlo, pero si las personas se dirigían a ella de esa forma, no lo dudaría.De vuelta a quien sería anteriormente Adam, sonrió ampliamente. Tal vez había cambiado de nombre, pero algo de su cuñado seguía allí; lo sabía muy bien. No había habido tanto cambio más que el de la vida de porquería que los llevaba de un motel a otro, con una vida común y corriente, estudios de por medio.-Mi esposo y yo jamás terminamos nuestras carreras, ya sabes. Tuvimos hijos muy prematuramente, y queremos darles un buen futuro -habló sin problemas acerca de aquello, tal vez para intensificar su historia y que no se sintiese tan falsa. En cuanto percibió alguna mala forma en Josh, lo calló dandole un codazo. -Y nos vendría bien la compañía, ninguno de los dos somos de por aquí - contestó a Murtagh -¿Verdad, cariño?La respuesta del cazador fue una sonrisa, una extraña e impropia en él. A pesar de sus experiencias y de todo el dolor que había almacenado durante años no era precisamente un hombre al que no se le viese sonreír, a decir verdad solía ser divertido, alegre, tenía un sentido del humor peculiar. Esa sonrisa, no obstante, se sintió ajena, no se leía en sus ojos que fuese honesta; y no lo era. Estaba ahogándose en un sentido metafórico. ¿Dónde estaba su hermano? Porque había perdido a una, y no podía perder otro. X.x.xEl hombre que pasó fugaz por su lado no llamaba la atención, nada allí lo hacía verdaderamente, pero Josh encontraba cualquier detalle interesante siempre y cuando le sirviese para evitarle la mirada al muchacho que tenía en frente.Era una cafetería pequeña pero con bastante clientela, la mayoría estudiantes. Servían perritos calientes, platos combinados, era un lugar de ocio para aquellos jóvenes. Él se sentía fuera de lugar en muchos sentidos.-Como digo -Murtagh dejó su birra en la mesa y estiró las piernas en una pose más relajada, pasando el brazo por detrás de Theo, la rubia que no había mostrado una actitud amable en ningún momento –Heizer es un buen tipo, les hará buen precio con el alquiler si le caen bien, muchos colegas viven en ese bloque durante la temporada de clases. ¿Qué cursos quieres estudiar? -preguntó a Layla, arrugando un poco el ceño. Lidiar con dos personas que no parecían muy dispuestas a dar algo de sí para que al menos esa pequeña relación que los cuatro habían entablado para llegar a averiguar sobre unos pocos cursos no era la cosa que mejor ponía de buen humor a Layla. Sentía que todo lo que hacía Joshiel era el doble de forzado, y la mirada que Theo le lanzaba de vez en cuando comenzaba a hacer que su estomago ardiera, y alguna parte de ella - estaba casi segura que una de sus personalidades - no dudaría en propinarle un cachetazo para que sonriese de un momento a otro.Parecía ser, sin embargo, que la personalidad de Adam no había cambiado para nada, por lo cual era más fácil relacionarse con él. Fueron ellos dos quienes lideraron el camino hacia la cafetería todo el tiempo, dejando a sus parejas con cara de perros atrás.-Probablemente literatura… Quiero escribir –respondió a la pregunta de “Murtagh”, mientras dejaba el café sobre la mesa. Lay parecía bastante comoda, en su salsa. Estaba sentada de forma india, y tranquilamente podría ser confundida por una alumna más -Creo que es lo que me falta para decidirme y comenzar a escribir mi libro, ¿sabes? Y, bueno. Tengo familia, no podría estar muy lejos de ellos. Por eso buscamos algún lugar donde estar juntos –se encogió de hombros, y observó a su alrededor, simplemente fingiendo que estudiaba el lugar, afirmando con la cabeza de vez en cuando como si lo aprobara.-Así que… Murtagh, ¿verdad? ¿Vives solo por aquí? -quiso saber.-No –negó el muchacho, dando otro trago a la birra, humedeciéndose los labios –Vivo con mis padres y mis hermanos. -Hermanos –Joshiel alzó las cejas, escéptico. ¿Como iba a tener hermanos? Él era su hermano. -Si, hermanos. Los tres más mayores que yo. Dos trabajan y el otro está en el último año de carrera, somos realmente distintos –se rascó la mejilla en un gesto casual –No creo recordar haya una guardería cerca de ese edificio para vuestros hijos.. ¿Tenéis niñera?-Alright, enough.Theo había sido quién habló, por primera vez desde el encuentro frente a la universidad, aquella rubia de rasgos peculiares se pronunció; y a su voz le siguió el silencio. Absoluto silencio.Todo movimiento había cesado, como si el tiempo se hubiese congelado, y en cierto modo era así. La camarera estaba a medio camino hacia una de las mesas, el barman servía un trago, el líquido flotaba congelado en el espacio. Toda la clientela estaba inmóvil, carcajadas silenciadas, abrazos.Josh miró a su alrededor y lentamente entornó la vista hacia la rubia, la única que se movía, pudo apreciar su ceño encogiéndose.-No te molestes en sacar tu arma cazador, ambos sabemos sería inútil contra mi.-Who the hell are you –siseó, sacando el arma de todos modos, apuntándola. Nadie le decía qué hacer o no hacer, no la mataría, pero le haría cosquillas. -Debisteis quedaros en casa, vais a fastidiarlo todo –Theo miró a Layla –Salid en seguida y no volváis, esta es la decisión de Adam, no la vuestra. -Sabía que estabas enamorada de él.El comentario menos esperado salía de los labios de Layla, con cierta diversión en el tono y también esa pizca de querer gritarle al mundo entero que estuvo en lo correcto todo ese tiempo. Theo no había dicho quien realmente era, y sin embargo, a pesar de no poseer sus poderes, lo sabía y lo sentía. Ese tono, esa forma de hablar y esos poderes no los podía tener cualquier persona. Y ese era el punto: no era una persona.Layla se sentó mejor en su silla, alzando una mano al arma de Joshiel para bajarla lentamente, que no se le fuese a escapar ningún tiro.Su esposa parecida extasiada en cierta forma. Había develado el misterio.-Abbie, ¡tanto tiempo! –exclamó, golpeando la mesa con sus dos manos.Joshiel volvía a fruncir el ceño como antaño, de algún modo esas situaciones sacaban otra versión de si mismo, volvía a ser el hombre desconfiado, el cazador. Algo que no desaparecería jamás, pues formaba parte de él. ¿Abbie? ¿La Angel? Pero aquél cuerpo.. Entonces cerró los ojos, prácticamente comprendiendo absolutamente todo. Soltó una risa ahogada y negó con la cabeza, viendo al techo. Tenía que ser una broma.La rubia mantuvo su porte serio, esa expresión ilegible, en otro momento hubiese sido bueno verles, pero que estuviesen allí significaba problemas.-Mis sentimientos no tienen nada que ver en esto. No sabéis lo que sucede, ni lo que he tenido que hacer para cumplir con el deseo de tu hermano –miró a Josh –Aunque deberías entenderlo, tu hiciste lo mismo una vez.. Aunque la magia fue menos efectiva.Se refería al hechizo de Zane para que Lay le olvidase, evidentemente. -Es cierto, esto es más un universo alternativo –aceptó Josh –¿Padres? ¿Hermanos?-Golems. Ilusiones, recuerdos hechos alma, son tan reales como Adam desea que lo sean. Todos ellos existieron un día, murieron.. Pero ahora están aquí, y son lo que necesita.-Lo que necesita no es una mentira –rugió apenas controlando su tono Joshiel –Su familia es lo que necesita.-Es curioso que tu digas eso, cuando la única familia que te importa es la que tienes o has formado, no la que ya tenías. Adam estuvo solo y destrozado por meses, sin recibir una sola llamada, eventualmente acabó de romperse.. Y este fue el resultado, la evasión de la realidad.La esposa de Stevens rodó los ojos en un claro gesto de no poder creer lo que escuchaba. Aquello se pasaba de ridículo; muchas veces no se imaginaba quienes eran peores: angeles o demonios. Por momentos, parecían ser todos lo mismo. Encontraban la forma de arruinar vidas como si nada, con estúpidas justificaciones. -Abigail –interrumpió entonces, también sonando seria y un tanto amenazante. Le sacaba de quicio que la gente le hablase mal a Joshiel, por alguna extraña razón. A veces, más que esposa parecía su madre. –¿Quién demonios te crees que eres para interrumpir en su vida? ¿Con que maldita autoridad? –espetó, ahora sí, elevando su tono de voz –Entiendo que… lo ames, de alguna extraña y muy enferma manera, estoy segura. Pero… esto no lo tienes que arreglar tú –le dijo, refiriéndose al claro problema que había entre Adam y su hermano mayor, que no iba a negar para nada, estaba allí. –No es de tu incumbencia, no es de la mía. –prosiguió. Estaba encendida con aquel discurso, y cada vez que su esposo quería meterse o Abbie agregar algo, ella les hacía seña de que lo dejaran, era su turno. –Es algo tarde, pero… ¡Estamos aquí! Josh quiere arreglarlo, y sí Adam fuese Adam, lo aceptaría. Al menos le daría un intento. O no, ¿quién demonios sabe? Pero estamos aquí. –sentenció. Creía haber sido bastante clara en su posición.-Creo que no lo entendéis –Abbie enarcó las cejas –Yo no le he hecho nada, esta no ha sido mi decisión.. Él me lo pidió –ladeó la cabeza enfocando la mirada en Josh –¿Creéis que yo le he hecho esto? Lo hice, pero solo porque me pidió desesperadamente que borrase todo su dolor, todas las pérdidas. Todos sus errores.. Él quiso escapar de ti, de todo. ¿Crees que te agradecería que me obligases a revertirlo? Tiene a sus padres, hermanos, no corre peligro porque yo estoy aquí.. Pensadlo –miró entonces a Layla –¿Qué tiene de malo? Quizá no sea real, pero es mejor que la realidad, una en la que su único papel era perder todo lo que amaba. Si le queréis, marchaos y dejad las cosas como están.-Escúchame maldita perra con alas –Josh se inclinó hacia delante en la mesa, había verdadero peligro en su mirada –No voy a irme a ninguna parte sin mi hermano, me importa un diablo lo que él quiera, sigue siendo un muchacho, un crío apenas. Vas a deshacer este hechizo y devolverle sus recuerdos, vas a devolverme a mi hermano o te juro por dios que moveré cielo e infierno hasta  encontrar el modo de destruirte. No me des lecciones sobre como cuidar a la familia, para hacerlo, deberías tener una. ¿He sido claro?-¡Josh! –Layla se levantó de inmediato para detener algún futuro ataque de Joshiel hacia Abbie, interponiendose entre él y la mesa, sosteniéndolo por el pecho. Le dio la espalda al ángel, a quien le dedicó una mirada de infinito desprecio, para que le quedase muy claro el mensaje: no iba a salirse con la suya tan fácil. No era quien tenía voz en toda aquella discusión. Volvió la vista a su esposo, fijándola en él, y la seña fue evidente, al menos para Josh: no valía la pena provocarla. Sobre todo, podía ser altamente peligroso y estaban en desventaja. Tal vez pudieran intentar convencerla con palabras. Una vez logró divisar en los ojos verdes de Joshiel que entendía el mensaje, se hizo a un lado pero se mantuvo parada a su derecha. Tal vez no tuviese poderes en ese momento, pero no iba a dudar en defender a la persona que más amaba ya sea de filosas palabras o su integridad física. Estaba lista. -Abigail –habló entonces, queriendo imponer un tono conciliador en aquella tensa charla –Estamos aquí. Y a pesar de lo que te ha pedido, sabes que esto no es de tu incumbencia.La decisión fácil para aquél angel que había perdido cualquier derecho u oportunidad de regresar a casa sería deshacerse de ambos cazadores y conservar la situación. Porque era el único modo de conservar a Adam, era egoísta, pero solo con ese hechizo se había detenido a verla más allá de su obsesiva misión de protegerle. La miraba, y la notaba al hacerlo. Había probado esos labios con los que había soñado durante años, era suyo. Pero no era real. No del todo. Lo que significaba no era lo correcto, y por muy subida de tono que se pusiese, Joshiel y Layla tenían razón; Adam necesitaba apoyo, no una vía de escape que no era más que un mecanismo de evasión inmenso aunque efectivo.Debía deshacer aquello.X.x.xAquella era una postura muy típica del cazador. Las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la carrocería lateral de su chevrolet. Casi recordaba al chico que una vez fue, el cazador sin escrúpulos que arrasaba con toda vida sobrenatural que se cruzaba por su camino, podía recordarse al verle la fama que le precedía, solo por aquél gesto. Pero había mucho distinto en él, física y emocionalmente. Se veía como un hombre, y a juzgar por la joven que estaba en una postura similar a su lado, un hombre muy distinto. Habían cosas que no cambiaban en él, sin embargo. Desde pequeño había sido un chico que cuidaba de los suyos, sobretodo de su familia, y con sus muchas diferencias y sus pocas semejanzas, Adam era familia. Era sangre de su sangre, y por eso estaba allí, para sacarle de aquella mentira y llevarle a casa.. Dónde fuese que “casa” significase. Abigail y el joven Jones llevaban un par de horas allí dentro, y si Joshiel y Layla habían decidido no entrar era quizá para darle el espacio que necesitaba al muchacho, asumir que todo lo que había recuperado durante un tiempo volvía a desvanecerse. Habían pérdidas que no regresaban, vacíos que la magia no podía llenar para siempre, y aquél era un vacío que se sentía como un abismo. Sus padres, sus hermanos, una vida segura, para regresar a la cruda realidad dónde apenas le quedaba nada, solo una bolsa con fotografías y muchos años de batallas a su espalda. Pero era aquella vida la que debía vivir, ninguna otra tendría verdadero sentido, ninguna otra se sentiría real.La única reacción de Josh al ver a su hermano salir de la casa con una bolsa de deporte negra al hombro fue tragar saliva, mantuvo su postura y se regaló un instante para ver a su mujer de reojo.Ambos tendrían que cuidar de Adam de ahora en adelante, hacerle sentir que no estaba solo, costase lo que costase.Jones cruzó la puerta del jardín y miró a los ojos de su hermano, para después ver los de Lay. La presencia que martilló en su nuca le hizo volverse un instante, localizando a Abigail en el umbral de la puerta principal del hogar al que nunca debía regresar. No era un adiós, ella tan solo había hecho lo que le había pedido, tan solo era un “hasta luego”, no era el momento de volver a la ruta con ella, era momento de volver con quiénes habían venido a buscarle después de todo, perdonándole sus rabietas de niño sin tregua, siempre dispuestos a volver a acogerle sin importar cuan grande fuese su error.Joshiel se incorporó cuando Adam avanzó nuevamente y estiró la mano para pedirle la bolsa.-You ok kiddo? –tuvo que ablandar la mirada al ver emerger ese brillo en los ojos de Adam, conocía esa mirada a pesar de ser ambos tan distantes el uno del otro. Avanzó un paso y dejó que el chico se le echase encima, los brazos de Jones le rodeaban con fuerza, no era un abrazo, era un agarre que gritaba auxilio, y sintió el peso de toda esa distancia y todas esas diferencias caer, sabiendo que todo lo que debía hacer era abrazarle como abrazaría a Michael, Thomas o Nathan. Solo debía dejar que se refugiase en él.-I’m sorry… -Its okay kid. I’ve got yah, alright? It’s okay –frotó su espalda y después el pelo de su nuca, después de todo tenía una enredadera en la cabeza en lugar de pelo. Miró de reojo a Layla, transmitiéndole en una mirada su dolor. No por lo que él sentía, sino por tener a su hermano así de cerca y darse cuenta de cuanto lo había descuidado. Quería pensar que el tiempo lo curaría todo, y en otras circunstancias ese pensamiento no hubiese tenido peso, pero con ella siempre se sentía con fuerzas para superar cualquier cosa, y si habían logrado llegar hasta allí después de todo lo que habían vivido, lograrían que Adam siguiese adelante también. Porque era familia, y no había nada más importante. And someone lies bleedingSomeone got violent and did not think twiceAnd I watched you my brotherMaking a fool of the moon tonightSo bum me a cigarette,Buy me a beer,'Til I'm happy to be here,Happy to be hereWith all of my familyHookers in heelsand the men who watch themlike hungry black eelsAm I just a spark? Soundtrack: Family – Noah Gundersen

Portland, Maine.

La belleza de la ciudad de Portland sorprendió a Joshiel, así como el hecho de no haber estado nunca allí a pesar de todo lo que había viajado.
La ciudad natal de su hermano, o mas bien, la ciudad dónde se crió. No era el típico lugar costero en muchos aspectos, había muchísimo que ver, el faro de “Cape Elisabeth”, las calles de aspecto mohicano, todos aquellos mercados del centro que ocupaban plazas enteras, paradas de recordatorios, alimentos típicos, terrazas de locales ambientados en distintas culturas. De ser un viaje sin un objetivo, les hubiese gustado quedarse más tiempo para deleitarse en pequeñas maravillas que Portland escondía, pero habían ido allí por una razón, y solamente una.
Josh sentía la presencia de Layla a su lado mientras observaba la fachada de aquella casa familiar. Era una urbanización de clase media, un lugar tranquilo.. No era aquello lo preocupante. El jardín se veía pulido, no habían hierbas secas ni flores muertas, la fachada se veía en perfectas condiciones, inspiraba calidez, y no era algo que encajase demasiado con el propietario.
Adam Jones era lo que Josh y muchos llamaban “causa perdida”, era un muchacho sin rumbo ni ambiciones, demasiado abatido para pensar en un futuro, descuidado, siempre se veía desaliñado, mas como un muchacho callejero que un cazador o abagado como fue en algún momento.
-Algo no está bien –susurró a Lay encogiendo levemente su ceño para acentuar su expresión de confusión –Mira este lugar. Tiene.. Flores. El jardín huele a humedad, han regado. Adam no riega las plantas –la miró alzando significativamente las cejas.
Podía haberse equivocado de dirección, pero no lo creía. Sabía dónde se había criado su hermano, había visto la casa en alguna fotografía, y no la había visto así. Era como si estuviese frente a un espejismo.
Joshiel había tenido que hacer un gran esfuerzo para apartar a su esposa de las atracciones principales de la ciudad, de aquellas callecitas que le parecieron tan mágicas. Quería caminarlas todas, correr, sacar fotos; no paraba de sacar fotos. Parecía ella misma una máquina, y estaba demasiado hiperactiva. Incluso ella misma tuvo que recordarse que el motivo por el que estaban allí no era en realidad de paseo, sino que iban a buscar a su cuñado, el más pequeño. El segundo sobreviviente del clan Stevens. Y aun así, el camino hacia la casa en la que Adam Jones solía vivir había sido igual de entretenido que todo lo demás, y Lay estaba a punto de declarar Portland su tercer lugar favorito en el mundo después de New Orleans e Irlanda.
El matrimonio estaba plantado del lado de afuera de la verja de la casa. Era una tarde soleada y de vez en cuando los niños paseaban detrás de ellos jugando con alguna pelota o andando en bici. No recordaba haber estado en un ambiente tan normal hacía tiempo. Casi parecía que estaban excentos del mundo en aquella ciudad. Layla observaba todo con grandes ojos, como una recién nacida. Todo le era demasiado ajeno y le encantaba, sin embargo, las palabras de Josh seguían pasando por sus oídos. A eso, respondió dandole un empujón para que comenzara a avanzar hacia la puerta.
-Vamos, deja de hablar idioteces –le dijo de repente, volviendo a empujarlo para que andase -No es momento de notar estas cosas, tú tienes que ir a tocar… esa puerta –se asomó por uno de sus hombros, señalando hacia adelante, aquella puertita blanca que los invitaba a tocar su timbre.
-Alright, alright –murmuró rindiéndose a avanzar, necesitando solamente empujar la puerta que daba al jardín para que se abriera.
Así era la seguridad en aquellos barrios, o bien eran demasiado confiados, o bien era una verdad universal; en estados unidos, tener las puertas abiertas era lo corriente.
Josh no sabía si lo que le revolvía el estómago eran nervios justificables al hecho de que volvería a ver a su hermano después de mucho tiempo, o podía asociarlo a un mal presentimiento. Él no tenía poderes, no era adivino, pero siempre había poseído ese sexto sentido que gritaba desde su interior cuando algo no iba bien, cuando debía ser cuidadoso. O solo el aviso de que algo inesperado estaba a punto de suceder.
La melodía aguda del timbre le hizo parpadear, un sonido fogoso, todo allí era.. Color de rosa. No se oyó absolutamente nada desde el otro lado de la puerta hasta que ésta se abrió, encontrando los ojos de Josh la figura de una mujer de un metro cincuenta, constitución ancha, pelo corto y rizado. Llevaba un delantal de cocina y les sonreía a ambos, expectantes.
-¿En qué puedo ayudarles?
El cazador busco el brazo de su mujer para envolverlo con su mano izquierda, apretando ligeramente. ¿Qué significaba aquello?
-Eh.. ¿Vive usted aquí? –preguntó con duda Josh, desviando la mirada al número que figuraba junto a la puerta, cerciorándose nuevamente de que aquella era la dirección.
-Desde el ochenta y nueve si mal no recuerdo –contestó antes de reírse agudamente, provocando que Josh arrugase el ceño –Oh –endureció su expresión y cerró un instante los ojos –No me digan que son de la policía ¿Qué ha hecho Murtie está vez? Les juro que no le eduqué de este modo.
La expresión de sorpresa en el rostro de Layla Lake no era demasiado diferente a la de su esposo, a quien con echarle sólo una mirada, ya tenía ganas de cerrarle la boca con la mano. Pero adivinaba que ella lucía igual de perdida en aquel momento: ¿quién demonios era Murtie, y de dónde había salido esa mujer? Su mano se apretó más a la de Joshiel como queriendo contener cualquier emoción que se le pasara por la mente, o queriendo contenerse a ella misma. No entendía nada, ni siquiera tenía palabras para poder soltarlas al aire, salir de aquella situación. Y el silencio se estaba volviendo algo incómodo de repente.
-Uhm… ¿Murtie? –inquirió sin poder evitarlo -¿Adam no vive aquí? Adam Jones –aclaró de inmediato, y se puso de puntas de pie sobre sus ballerinas, queriendo ver algo más allá detrás de la mujer, algún rostro conocido, alguna señal del hermano de Joshiel.
-Disculpe ¿Quién? –la mujer se rascó la barbilla.
-A..Dam –dijo en dos tiempos el cazador, quién tras otro parpadeo inconsciente logró volver en si y darle sentido a sus movimientos, buscando su billetera para sacar la pequeña fotografía de carnet que llevaba de su hermano para enseñársela –Jones. Él.. Vivía aquí ¿Sabe dónde puedo encontrarle?
No tenía sentido ¿Cuando había vendido Adam la casa? Ni si quiera era enteramente propiedad suya, eran trampas jurídicas, como todas en las que se basaba la vida de un cazador. Por mucho tiempo Adam fue buscado por el asesinato de toda su familia adoptiva, pero si había un lugar al que regresaría en Portland, era aquél. Si no estaba allí habría pasado de visita.
La mujer les vio a ambos después de ver la fotografía con el ceño encogido, desconfiada.
-Ese es mi pequeño Murtagh –le devolvió la foto en un movimiento lento, como si algo en ella la retuviese de hacerlo –¿Quiénes son ustedes?
-FBI –contestó sin pensar Joshiel, abruptamente pálido, mirando la foto como si observara un fantasma. ¿Murtagh? –¿Está.. Está Murtagh en casa?
-No –ella se cruzó de brazos –Está en la universidad, o se supone que lo está, ya sabe como son los chicos de hoy.. Odian sentirse encerrados. Pero es un buen muchacho.
La reacción inmediata de la mujer de Joshiel fue darle un codazo al decirle aquello del FBI, no entendía por qué no podía decirle la verdad a aquella extraña mujer. Sin embargo, una vez dicha, ya no podía hacer más nada.
Pero entendía que la mujer desconfiara de las palabras de Joshiel: no habían mostrado placa, y Layla lucía más bien como una turista con sus shorts, ballerinas y una simple camiseta roja que le caía por los hombros. Para nada una agente del FBI.
-No… No es lo que parece -se animó a decir Layla, siguiendo la mentirilla que Joshiel había comenzado –No estamos como oficiales, ¿entiende? Sólo… que Adam, como llamamos a Murtie a veces, es amigo nuestro. Lo conocimos en un par de líos, créalo o no –soltó una carcajada que no sonó tan real como le hubiera gustado, pero esperaba que hubiese pasado como sincera  –Estábamos de visita por Portland, y sentimos nostalgia. ¿Verdad, agente Stevens?
Josh sentía la mirada atenta y exigente de la mujer en él, le estudiaba, esperaba un fallo en su respuesta, sospechaba y tenía razones para ello.
Con naturalidad se aclaró la garganta y ladeó una sonrisa de confianza.
-Así es. Perdimos contacto hace tiempo. Iremos entonces a la universidad ¿Qué está estudiando? –preguntó mientras guardaba la billetera y la fotografía en ella.
-Artes visuales –relajando los hombros, la mujer no dejaba de verles con desconfianza, sus ojos entrecerrados –Cine, esas cosas. Quiere ser director.. Productor, si quiera él lo sabe –bufó como una madre que desaprobaba la decisión de su hijo –Pero tampoco voy a obligarle a hacer lo que no le gusta. Si le encuentran díganle que no olvide se ha comprometido con su padre a pintar el sótano –suspiró con cansancio y se dio la vuelta entrando en el hogar, cerrando la puerta mientras murmuraba algo como “Este chico va a ser mi ruina”.
El cazador no parecía salir de su asombro, hacía tiempo no experimentaba semejante desconcierto. Nada en aquello tenía sentido, pero todo, absolutamente todo gritaba que la magia estaba involucrada. Y una poderosa, aquello tenía que ser un conjuro.
Dándose la vuelta y andando arrastrando los pies puso la directa hacia la salida, dirección a su chevrolet. Sabía que Lay le seguía.
-What the hell? –preguntó en un susurro, se notaba que en realidad deseaba gritar. Al ver la negación de Lay insistió –No, really. What the hell?!
La joven -ahora - periodista apenas tuvo tiempo siquiera de preguntar algo más sobre -entre muchas comillas - Murtagh, quien solía ser Adam. A quién todos conocían como Adam, o tal vez… ¿No habría esa señora visto mal la fotografía? Jamás preguntaron aquello. También estuvo lenta en sus reflejos de seguir a Joshiel, porque simplemente, todo en Portland estaba fuera de lugar. Parecía Villa Normal. Corrió tras su esposo y se apresuró a quedar a su lado, casi teniendo que saltar. Él había puesto el acelerador y un poco más, se iba solo en su auto.
-Okay… yes, I know, but we need to calm and think –le dijo un tanto agitada por la carrera. Y logró adelantarse algo más, yendo a abrir la puerta del copiloto. Esperó que su esposo abriese la del otro lado para meterse en el auto, pero nadie hizo amague de arrancar. Josh lucía increíblemente quieto, por lo cual Lay tocó una de sus mejillas con su dedo indíce. Muchas veces.
Pensar. Eso había dicho su mujer, necesitaban pensar. ¿Pensar qué? No sabía por dónde enfocar aquello.
El bufido que liberó fue la señal de que reaccionaba, frotándose la cara con ambas manos, metiendo la llave en el contacto y pisando el acelerador. Creía saber dónde estaba la universidad pública más reconocida de Portland; “University of Southern Maine”.
X.x.xx
El chevrolet esperaba sin llamar la atención en la salida principal del campus, cerca del mayor parking. El edificio era de una fachada rojiza, antiguo, pero los jardines estaban especialmente cuidados. Habían estudiantes yendo y viniendo por todas partes, la mayoría iban en grupos, lo que dificultaba considerablemente la tarea de localizar a Adam entre todos ellos.
Josh ya se había comido dos bolsas de fritos y ahora fumaba, con el permiso “ocasional” de su mujer un cigarrillo con el único objetivo de calmar los nervios. Hacía calor, las ventanillas estaban bajadas pero la humedad de la ciudad costera creaba un ambiente bochornoso.
Lanzó la colilla apenas habiendo dado tres caladas y negó con la cabeza.
-Voy a patearle el culo cuando le vea. Esto huele a que ha hecho una de las suyas, lo mires por dónde lo mires, like, seriously.. ¿No piensa madurar nunca? Ya no tiene dieciocho años.
-Dudo mucho que si se llama Murtagh y vive con personas que dicen ser sus padres, recuerde quienes somos nosotros o sepa por qué demonios vas a patearle el trasero, Joshiel. –respondió a eso Layla, mientras del otro lado del auto que daba justo a la Universidad, observaba a los chicos salir.
Algo de melancolía de sus tiempos como estudiante la invadieron de repente. Claro que nunca había sido una muchacha normal como todos los que pasaban por el lugar; ella tomaba clases cuando podía, trabajaba y por las noches resolvía casos sobrenaturales. Y también, se había acostado con su profesor de Historia. Suspiró profundamente y se echó hacia atrás en el asiento, ladeando la cabeza para poder ver a Josh.
-¿Crees que sea feliz así… como está ahora? –murmuró con algo de timidez, pues no quería que su esposo comenzase a imaginarse que era una molestia para su hermano –¿Qué crees que hizo?
El ceño de Josh se encogió levemente antes de mirar a su mujer de reojo. Se humedeció los labios y fingió que sacaba polvo del volante, acariciándolo; no lo sabía. Nunca se había planteado si Adam sería feliz con una vida corriente, y si aquello era decisión suya.. Cosa poco probable, cambiaría mucho todas las estrategias que tenía de como resolver aquello. Algo en toda la situación le recordaba al hechizo que él le pidió a Zane que hiciese para que Layla le olvidase, que olvidase quién era él, sus años de matrimonio, absolutamente todo lo que habían vivido para darle la vida corriente y tranquila que merecía. Si, lo había pensado, un hechizo desmemorizante, magia poderosa pero no imposible.
-No lo sé –contestó encogiéndose levemente de hombros –Quizá.. Si, quiero decir, si realmente no recuerda nada y todo esto es real para él, imagino que es feliz. Quién no lo sería, quiero decir, mira a tu alrededor –echó un vistazo por la ventana, esos grupos de jóvenes riendo y conversando como si nada malo hubiese sucedido jamás –Todos se ven tan.. tranquilos. En paz. No tienen las mismas preocupaciones que nosotros, ni la misma clase de pérdidas. Yo lo sería –susurró.
Y entonces le vio. No estuvo seguro al principio porque nunca había visto el pelo de su hermano tan alborotado, ni le había visto vestir tan holgado, ni llevar esa mochila vieja y azul. Pero eran sus rasgos, seguía teniendo ese característico caminar y esa forma de sonreír. Era él, pasando por delante del chevrolett con una muchacha rubia y delgaducha, quedándose a solas con ella cuando el otro chico se alejó en otra dirección.
-It’s him –susurró a Lay, y antes de oírla a ella bajó del coche como un rayo, acercándose a Adam y la joven de larga melena dorada.
Pero una vez llegó, se detuvo y no abrió la boca, no cuando los ojos de su hermano le devolvieron la mirada y no vio reconocimiento en ellos, ni sorpresa, ni curiosidad. Solo desconcierto.
El chico se prendió un pucho y después de echar el humo inspeccionó de pies a cabeza a Josh.
-What up you? Got lost?
Layla también se quedó helada, con muchas palabras en boca que no pudo terminar de decir porque Joshiel salió disparado del auto como un rayo, a alcanzar a su hermano. Y ella sólo pudo observar todo desde la distancia: y a la distancia, por alguna razón, todo parecía más obvio. “Murtie” no era Adam. No veía a su hermano en Josh, veía a un extraño que acababa de correr hacia él, y que no había movido la boca para nada.
La joven hizo un amague de salir del auto, pero sólo sacó las piernas y se quedó mirando a través de la ventanilla que era lo que sucedía. Algo le decía que por el momento, no debía de intervenir.
-Eh.. No –respondió Josh en un tartamudeo, señalando hacia atrás, su vehículo –Quería.. Saber como llegar hasta el faro –al diablo, no podía ser tan cobarde –¿No me has visto antes?
-Sorry dude, this place is big as hell –respondió Murt, volviéndose para señalar la calle hacia abajo –El faro está al otro lado, es sencillo, solo tienes que seguir carretera abajo y verás indicaciones, no tiene pérdida –al volverse a ver al extraño una vez más, vio algo distinto en sus ojos, algo en ellos le provocó una leve jaqueca que fue intensificándose hasta traer un par de imágenes que pasaron a una velocidad tan estrepitosa que no pudo darle sentido a ninguna de ellas. Parpadeó y tragó saliva sintiendo el agarre de la mano de Theo, como si hubiese adivinado su incomodidad o su mareo.
-You ok babe? –susurró, intercalando la mirada entre el perfil de Adam y el de Josh.
-Yes, I just.. –ladeó la cabeza y soltó una risa –I smoke too much shit. Well that, dude, just go straight and you’ll find it.
Joshiel asintió varias veces, pero no se movió, eso explicaba que le mirasen como si esperasen algo más de él.
-Right. Yeah, okay.. Sorry, thanks.
A esas alturas del partido, Layla había salido por completo del auto porque podía presentir que nada había salido como lo planeado. Su viaje de ir a buscar a Adam se había convertido en el viaje de averiguar como demonios el hermano menor de su esposo había acabado llamandose “Murtagh” y tenía hasta familia. ¿Acaso lo habían adoptado a los 23 años? ¿Qué pareja extraña hacía eso?
Caminaba hacia Josh y cada vez más le parecía increíble que tuviese a Jones enfrente y no los reconociera. Incluso lucía diferente. Raro, como siempre, pero… ¿feliz?
Cuando llegó al lado de su esposo, tomó de su mano con fuerza en una demostración de que estaba allí y no iba a dejarlo solo.
-Hey… –saludó a la pareja de jóvenes frente a ellos –En realidad, yo estaba… buscando donde podría inscribirme a algún curso aquí, y tal vez una vivienda temporaria.
No. Layla Lake no tenía ni idea de donde habían salido sus palabras, parecía no pensar al decirlas.
-¿Tenemos cara de guías turísticos? –preguntó con el ceño fruncido la muchacha que acompañaba a Murt.
Recibió el tirón de camiseta del joven y puso los ojos en blanco, dejándole la palabra a él.
-Hay unos bloques a unos kilómetros de la universidad que alquilan a estudiantes. Son pequeños pero puedes.. Podéis –miró a Layla y después a Josh –Compartir. No eres muy viejo para estudiar, yo? –preguntó a Josh dando otra calada al cigarrillo.
El aludido alzó las cejas. ¿Acababa de llamarle anciano? Se humedeció los labios para contener la respuesta bruta y esbozó una sonrisa que se leía forzada de todas formas.
-Quiero replantearme mi vida. Se me ha aparecido Dios y me ha dicho “Tío, necesitas una profesión que no sea vaguear por todas partes sin futuro”. Y eme aquí.
Murt soltó una carcajada y estiró el brazo para golpearle amistosamente el hombro a Josh.
-Solo bromeaba dude, no te ofendas. Nunca es tarde para estudiar.. ¿Os acompaño? Podéis registrados a los cursos online, bienvenidos al siglo veintiuno.
Casi que la joven castaña le dirigió una mirada amenazante a quien era la compañera de Adam en ese momento, una especie de aviso. Ella no había sido ruda en ningún momento ni pensaba hacerlo, pero si las personas se dirigían a ella de esa forma, no lo dudaría.
De vuelta a quien sería anteriormente Adam, sonrió ampliamente. Tal vez había cambiado de nombre, pero algo de su cuñado seguía allí; lo sabía muy bien. No había habido tanto cambio más que el de la vida de porquería que los llevaba de un motel a otro, con una vida común y corriente, estudios de por medio.
-Mi esposo y yo jamás terminamos nuestras carreras, ya sabes. Tuvimos hijos muy prematuramente, y queremos darles un buen futuro -habló sin problemas acerca de aquello, tal vez para intensificar su historia y que no se sintiese tan falsa. En cuanto percibió alguna mala forma en Josh, lo calló dandole un codazo. -Y nos vendría bien la compañía, ninguno de los dos somos de por aquí - contestó a Murtagh -¿Verdad, cariño?
La respuesta del cazador fue una sonrisa, una extraña e impropia en él. A pesar de sus experiencias y de todo el dolor que había almacenado durante años no era precisamente un hombre al que no se le viese sonreír, a decir verdad solía ser divertido, alegre, tenía un sentido del humor peculiar. Esa sonrisa, no obstante, se sintió ajena, no se leía en sus ojos que fuese honesta; y no lo era. Estaba ahogándose en un sentido metafórico. ¿Dónde estaba su hermano? Porque había perdido a una, y no podía perder otro.
X.x.x
El hombre que pasó fugaz por su lado no llamaba la atención, nada allí lo hacía verdaderamente, pero Josh encontraba cualquier detalle interesante siempre y cuando le sirviese para evitarle la mirada al muchacho que tenía en frente.
Era una cafetería pequeña pero con bastante clientela, la mayoría estudiantes. Servían perritos calientes, platos combinados, era un lugar de ocio para aquellos jóvenes. Él se sentía fuera de lugar en muchos sentidos.
-Como digo -Murtagh dejó su birra en la mesa y estiró las piernas en una pose más relajada, pasando el brazo por detrás de Theo, la rubia que no había mostrado una actitud amable en ningún momento –Heizer es un buen tipo, les hará buen precio con el alquiler si le caen bien, muchos colegas viven en ese bloque durante la temporada de clases. ¿Qué cursos quieres estudiar? -preguntó a Layla, arrugando un poco el ceño.
Lidiar con dos personas que no parecían muy dispuestas a dar algo de sí para que al menos esa pequeña relación que los cuatro habían entablado para llegar a averiguar sobre unos pocos cursos no era la cosa que mejor ponía de buen humor a Layla. Sentía que todo lo que hacía Joshiel era el doble de forzado, y la mirada que Theo le lanzaba de vez en cuando comenzaba a hacer que su estomago ardiera, y alguna parte de ella - estaba casi segura que una de sus personalidades - no dudaría en propinarle un cachetazo para que sonriese de un momento a otro.
Parecía ser, sin embargo, que la personalidad de Adam no había cambiado para nada, por lo cual era más fácil relacionarse con él. Fueron ellos dos quienes lideraron el camino hacia la cafetería todo el tiempo, dejando a sus parejas con cara de perros atrás.
-Probablemente literatura… Quiero escribir –respondió a la pregunta de “Murtagh”, mientras dejaba el café sobre la mesa. Lay parecía bastante comoda, en su salsa. Estaba sentada de forma india, y tranquilamente podría ser confundida por una alumna más -Creo que es lo que me falta para decidirme y comenzar a escribir mi libro, ¿sabes? Y, bueno. Tengo familia, no podría estar muy lejos de ellos. Por eso buscamos algún lugar donde estar juntos –se encogió de hombros, y observó a su alrededor, simplemente fingiendo que estudiaba el lugar, afirmando con la cabeza de vez en cuando como si lo aprobara.
-Así que… Murtagh, ¿verdad? ¿Vives solo por aquí? -quiso saber.
-No –negó el muchacho, dando otro trago a la birra, humedeciéndose los labios –Vivo con mis padres y mis hermanos.
-Hermanos –Joshiel alzó las cejas, escéptico. ¿Como iba a tener hermanos? Él era su hermano.
-Si, hermanos. Los tres más mayores que yo. Dos trabajan y el otro está en el último año de carrera, somos realmente distintos –se rascó la mejilla en un gesto casual –No creo recordar haya una guardería cerca de ese edificio para vuestros hijos.. ¿Tenéis niñera?
-Alright, enough.
Theo había sido quién habló, por primera vez desde el encuentro frente a la universidad, aquella rubia de rasgos peculiares se pronunció; y a su voz le siguió el silencio. Absoluto silencio.
Todo movimiento había cesado, como si el tiempo se hubiese congelado, y en cierto modo era así. La camarera estaba a medio camino hacia una de las mesas, el barman servía un trago, el líquido flotaba congelado en el espacio. Toda la clientela estaba inmóvil, carcajadas silenciadas, abrazos.
Josh miró a su alrededor y lentamente entornó la vista hacia la rubia, la única que se movía, pudo apreciar su ceño encogiéndose.
-No te molestes en sacar tu arma cazador, ambos sabemos sería inútil contra mi.
-Who the hell are you –siseó, sacando el arma de todos modos, apuntándola. Nadie le decía qué hacer o no hacer, no la mataría, pero le haría cosquillas.
-Debisteis quedaros en casa, vais a fastidiarlo todo –Theo miró a Layla –Salid en seguida y no volváis, esta es la decisión de Adam, no la vuestra.
-Sabía que estabas enamorada de él.
El comentario menos esperado salía de los labios de Layla, con cierta diversión en el tono y también esa pizca de querer gritarle al mundo entero que estuvo en lo correcto todo ese tiempo. Theo no había dicho quien realmente era, y sin embargo, a pesar de no poseer sus poderes, lo sabía y lo sentía. Ese tono, esa forma de hablar y esos poderes no los podía tener cualquier persona. Y ese era el punto: no era una persona.
Layla se sentó mejor en su silla, alzando una mano al arma de Joshiel para bajarla lentamente, que no se le fuese a escapar ningún tiro.
Su esposa parecida extasiada en cierta forma. Había develado el misterio.
-Abbie, ¡tanto tiempo! –exclamó, golpeando la mesa con sus dos manos.
Joshiel volvía a fruncir el ceño como antaño, de algún modo esas situaciones sacaban otra versión de si mismo, volvía a ser el hombre desconfiado, el cazador. Algo que no desaparecería jamás, pues formaba parte de él. ¿Abbie? ¿La Angel? Pero aquél cuerpo..
Entonces cerró los ojos, prácticamente comprendiendo absolutamente todo. Soltó una risa ahogada y negó con la cabeza, viendo al techo. Tenía que ser una broma.
La rubia mantuvo su porte serio, esa expresión ilegible, en otro momento hubiese sido bueno verles, pero que estuviesen allí significaba problemas.
-Mis sentimientos no tienen nada que ver en esto. No sabéis lo que sucede, ni lo que he tenido que hacer para cumplir con el deseo de tu hermano –miró a Josh –Aunque deberías entenderlo, tu hiciste lo mismo una vez.. Aunque la magia fue menos efectiva.
Se refería al hechizo de Zane para que Lay le olvidase, evidentemente.
-Es cierto, esto es más un universo alternativo –aceptó Josh –¿Padres? ¿Hermanos?
-Golems. Ilusiones, recuerdos hechos alma, son tan reales como Adam desea que lo sean. Todos ellos existieron un día, murieron.. Pero ahora están aquí, y son lo que necesita.
-Lo que necesita no es una mentira –rugió apenas controlando su tono Joshiel –Su familia es lo que necesita.
-Es curioso que tu digas eso, cuando la única familia que te importa es la que tienes o has formado, no la que ya tenías. Adam estuvo solo y destrozado por meses, sin recibir una sola llamada, eventualmente acabó de romperse.. Y este fue el resultado, la evasión de la realidad.
La esposa de Stevens rodó los ojos en un claro gesto de no poder creer lo que escuchaba. Aquello se pasaba de ridículo; muchas veces no se imaginaba quienes eran peores: angeles o demonios. Por momentos, parecían ser todos lo mismo. Encontraban la forma de arruinar vidas como si nada, con estúpidas justificaciones.
-Abigail –interrumpió entonces, también sonando seria y un tanto amenazante. Le sacaba de quicio que la gente le hablase mal a Joshiel, por alguna extraña razón. A veces, más que esposa parecía su madre. –¿Quién demonios te crees que eres para interrumpir en su vida? ¿Con que maldita autoridad? –espetó, ahora sí, elevando su tono de voz –Entiendo que… lo ames, de alguna extraña y muy enferma manera, estoy segura. Pero… esto no lo tienes que arreglar tú –le dijo, refiriéndose al claro problema que había entre Adam y su hermano mayor, que no iba a negar para nada, estaba allí. –No es de tu incumbencia, no es de la mía. –prosiguió. Estaba encendida con aquel discurso, y cada vez que su esposo quería meterse o Abbie agregar algo, ella les hacía seña de que lo dejaran, era su turno. –Es algo tarde, pero… ¡Estamos aquí! Josh quiere arreglarlo, y sí Adam fuese Adam, lo aceptaría. Al menos le daría un intento. O no, ¿quién demonios sabe? Pero estamos aquí. –sentenció. Creía haber sido bastante clara en su posición.
-Creo que no lo entendéis –Abbie enarcó las cejas –Yo no le he hecho nada, esta no ha sido mi decisión.. Él me lo pidió –ladeó la cabeza enfocando la mirada en Josh –¿Creéis que yo le he hecho esto? Lo hice, pero solo porque me pidió desesperadamente que borrase todo su dolor, todas las pérdidas. Todos sus errores.. Él quiso escapar de ti, de todo. ¿Crees que te agradecería que me obligases a revertirlo? Tiene a sus padres, hermanos, no corre peligro porque yo estoy aquí.. Pensadlo –miró entonces a Layla –¿Qué tiene de malo? Quizá no sea real, pero es mejor que la realidad, una en la que su único papel era perder todo lo que amaba. Si le queréis, marchaos y dejad las cosas como están.
-Escúchame maldita perra con alas –Josh se inclinó hacia delante en la mesa, había verdadero peligro en su mirada –No voy a irme a ninguna parte sin mi hermano, me importa un diablo lo que él quiera, sigue siendo un muchacho, un crío apenas. Vas a deshacer este hechizo y devolverle sus recuerdos, vas a devolverme a mi hermano o te juro por dios que moveré cielo e infierno hasta  encontrar el modo de destruirte. No me des lecciones sobre como cuidar a la familia, para hacerlo, deberías tener una. ¿He sido claro?
-¡Josh! –Layla se levantó de inmediato para detener algún futuro ataque de Joshiel hacia Abbie, interponiendose entre él y la mesa, sosteniéndolo por el pecho.
Le dio la espalda al ángel, a quien le dedicó una mirada de infinito desprecio, para que le quedase muy claro el mensaje: no iba a salirse con la suya tan fácil. No era quien tenía voz en toda aquella discusión. Volvió la vista a su esposo, fijándola en él, y la seña fue evidente, al menos para Josh: no valía la pena provocarla.
Sobre todo, podía ser altamente peligroso y estaban en desventaja. Tal vez pudieran intentar convencerla con palabras. Una vez logró divisar en los ojos verdes de Joshiel que entendía el mensaje, se hizo a un lado pero se mantuvo parada a su derecha. Tal vez no tuviese poderes en ese momento, pero no iba a dudar en defender a la persona que más amaba ya sea de filosas palabras o su integridad física. Estaba lista.
-Abigail –habló entonces, queriendo imponer un tono conciliador en aquella tensa charla –Estamos aquí. Y a pesar de lo que te ha pedido, sabes que esto no es de tu incumbencia.
La decisión fácil para aquél angel que había perdido cualquier derecho u oportunidad de regresar a casa sería deshacerse de ambos cazadores y conservar la situación. Porque era el único modo de conservar a Adam, era egoísta, pero solo con ese hechizo se había detenido a verla más allá de su obsesiva misión de protegerle. La miraba, y la notaba al hacerlo. Había probado esos labios con los que había soñado durante años, era suyo.
Pero no era real. No del todo. Lo que significaba no era lo correcto, y por muy subida de tono que se pusiese, Joshiel y Layla tenían razón; Adam necesitaba apoyo, no una vía de escape que no era más que un mecanismo de evasión inmenso aunque efectivo.
Debía deshacer aquello.

X.x.x

Aquella era una postura muy típica del cazador. Las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la carrocería lateral de su chevrolet. Casi recordaba al chico que una vez fue, el cazador sin escrúpulos que arrasaba con toda vida sobrenatural que se cruzaba por su camino, podía recordarse al verle la fama que le precedía, solo por aquél gesto. Pero había mucho distinto en él, física y emocionalmente. Se veía como un hombre, y a juzgar por la joven que estaba en una postura similar a su lado, un hombre muy distinto.
Habían cosas que no cambiaban en él, sin embargo. Desde pequeño había sido un chico que cuidaba de los suyos, sobretodo de su familia, y con sus muchas diferencias y sus pocas semejanzas, Adam era familia. Era sangre de su sangre, y por eso estaba allí, para sacarle de aquella mentira y llevarle a casa.. Dónde fuese que “casa” significase.
Abigail y el joven Jones llevaban un par de horas allí dentro, y si Joshiel y Layla habían decidido no entrar era quizá para darle el espacio que necesitaba al muchacho, asumir que todo lo que había recuperado durante un tiempo volvía a desvanecerse. Habían pérdidas que no regresaban, vacíos que la magia no podía llenar para siempre, y aquél era un vacío que se sentía como un abismo. Sus padres, sus hermanos, una vida segura, para regresar a la cruda realidad dónde apenas le quedaba nada, solo una bolsa con fotografías y muchos años de batallas a su espalda. Pero era aquella vida la que debía vivir, ninguna otra tendría verdadero sentido, ninguna otra se sentiría real.
La única reacción de Josh al ver a su hermano salir de la casa con una bolsa de deporte negra al hombro fue tragar saliva, mantuvo su postura y se regaló un instante para ver a su mujer de reojo.
Ambos tendrían que cuidar de Adam de ahora en adelante, hacerle sentir que no estaba solo, costase lo que costase.
Jones cruzó la puerta del jardín y miró a los ojos de su hermano, para después ver los de Lay. La presencia que martilló en su nuca le hizo volverse un instante, localizando a Abigail en el umbral de la puerta principal del hogar al que nunca debía regresar. No era un adiós, ella tan solo había hecho lo que le había pedido, tan solo era un “hasta luego”, no era el momento de volver a la ruta con ella, era momento de volver con quiénes habían venido a buscarle después de todo, perdonándole sus rabietas de niño sin tregua, siempre dispuestos a volver a acogerle sin importar cuan grande fuese su error.
Joshiel se incorporó cuando Adam avanzó nuevamente y estiró la mano para pedirle la bolsa.
-You ok kiddo? –tuvo que ablandar la mirada al ver emerger ese brillo en los ojos de Adam, conocía esa mirada a pesar de ser ambos tan distantes el uno del otro.
Avanzó un paso y dejó que el chico se le echase encima, los brazos de Jones le rodeaban con fuerza, no era un abrazo, era un agarre que gritaba auxilio, y sintió el peso de toda esa distancia y todas esas diferencias caer, sabiendo que todo lo que debía hacer era abrazarle como abrazaría a Michael, Thomas o Nathan. Solo debía dejar que se refugiase en él.
-I’m sorry…
-Its okay kid. I’ve got yah, alright? It’s okay –frotó su espalda y después el pelo de su nuca, después de todo tenía una enredadera en la cabeza en lugar de pelo.
Miró de reojo a Layla, transmitiéndole en una mirada su dolor. No por lo que él sentía, sino por tener a su hermano así de cerca y darse cuenta de cuanto lo había descuidado. Quería pensar que el tiempo lo curaría todo, y en otras circunstancias ese pensamiento no hubiese tenido peso, pero con ella siempre se sentía con fuerzas para superar cualquier cosa, y si habían logrado llegar hasta allí después de todo lo que habían vivido, lograrían que Adam siguiese adelante también. Porque era familia, y no había nada más importante.

And someone lies bleeding
Someone got violent and did not think twice
And I watched you my brother
Making a fool of the moon tonight

So bum me a cigarette,
Buy me a beer,
'Til I'm happy to be here,
Happy to be here

With all of my family
Hookers in heels
and the men who watch them
like hungry black eels

Am I just a spark?

Soundtrack: Family – Noah Gundersen

2 months ago   &   6117
2 months ago   &   2511
Chapter X. Our souls, every piece, they are connectedTales&Spirits. New Orleans, LuisianaSe frotaba la frente distraídamente mientras la botella de ron llamaba silenciosamente por un nuevo trago. Desconocía qué hora era, normalmente alrededor de las nueve de la noche dejaba el local a cargo de Sarah o Roy para volver a tiempo a casa y acostar a sus hijos, era una rutina que seguía a rajatabla, temeroso inconscientemente de volverse el padre ausente que el suyo fue, no dispuesto a cometer los mismos errores, negándose a ser ese hombre. -He’s gonna have to rethink his priorities if he wants to stay… Hey, that slice was mine! Roy! Josh, can you turn the camara off? Cut the crap!-Watch your tongue a-hole! I’m recording because you shine.-Oh, playing it cute ain’t gonna work. My hair looks horrible, turn that shit off! -You turn 18 fucking years today. Open your presents and shut your cake hole, come on.La forma en que su hermana fruncía los labios en una inconfundible resignación y alegría contenida le sonsacó una media sonrisa. Siempre fue preciosa. Recordaba aquella celebración, recordaba cada específico regalo, incluso sabía de qué habían pedido las pizzas, cada ingrediente. Qué bebieron. Pero no lograba recordar la sonrisa de Elisabeth, y ese pensamiento le hacía detenerse de lo que fuese que estaba haciendo para recurrir a esas viejas grabaciones y refrescar el recuerdo. La memoria era algo curioso. Y, en cuanto a casualidades, le resultó revelador ver la forma en que Roy sonreía espiándola cuando ella no miraba. De algún modo siempre lo había aprobado, ella y él, a pesar de que eran su mejor amigo y su hermana, siempre supo que Roy jamás le haría daño, que no era solo amor lo que sentía por ella, era una profunda e incansable admiración. Hablando del rey de roma…-Hey –Roy se acercó a la mesa de Joshiel, secándose las manos con un trapo.El aludido bajó la tapa del portátil y alzó la mirada hacia él mientras se llenaba una vez más el vaso en el que no quedaba hielo. -Yep?-Sarah está acabando de reponer las neveras, y ha dejado un par de platos combinados preparados por si viniese alguien. Yo cubriré el turno esta noche. –sin pedir permiso se sentó frente a él, relajando las piernas –¿Qué estás haciendo?-Nada. Ya sabes, leía varios periódicos estatales…-Yo también buscó en las viejas carpetas, a veces, para verla –sus cejas se alzaron levemente, intentaba decirle que aunque hubiese preguntado por educación, sabía muy bien lo que estaba haciendo –Pero.. –dejó descansar el trapo sobre su hombro y encogió ambos –Siempre tengo la sensación de que son ciencia ficción ¿Sabes? Como.. Si fuesen imágenes de otra vida. Eran buenos tiempos –sonrió, enfocando la mirada en el viejo tocadiscos. Con un ladeo de cabeza volvió en si y clavó los ojos en los verdes de Josh, aunque éste se esforzase en no devolverle la mirada, evitándole –El otro día estuve instalando software para proteger el equipo del despacho, y limpiando los historiales de búsqueda encontré “masacre en nueva Orleans”. ¿Es que ahora te va lo sádico? -No –repuso, frunciendo el ceño –Solo.. Me lanzo a todas las posibilidades, el S4 ha vuelto a las tinieblas, probablemente sigue conspirando, pero eso no significa que..-Vamos, tío –el tono de Roy denotó su frustración –¿En serio? Soy yo ¿Crees que voy a tragarme tu basura como un cualquiera? Tienes miedo de haber vuelto a matar.Soltando un gruñido con el que sabía no podría zanjar el tema, Josh se bebió el ron de un trago. No hubiese enfocado la mirada en Sheiko si no hubiese escuchado como arañaba la puerta pidiendo salir. El lobo, adivinando que su dueño le espiaba le vio y torció la cabeza gimiendo por lo bajo. -Sheiko tenía los ojos azules –soltó abruptamente.Roy arrugó el ceño y negó varias veces, contemplando que no entendía por qué le decía aquello.-¿Y qué? -Ahora los tiene negros. Negros como los de Sathiel, como mi lado demoníaco. No me he dado cuenta hasta hace poco, pero de algún modo, cuando Sathiel me arrancó mi parte de alma y la unió con la suya, al volver a separarlas no fuimos los únicos afectados por la errónea división, parte de Sathiel se quedó conmigo, parte de mi fue a Sathiel pero.. Algo rebotó en Sheiko. Como si estuviésemos conectados incluso habitando diferentes recipientes y mis decisiones, o mis cambios nos afectasen a todos. -Alright.. –Roy fingió entender la teoría de Josh y sonrió viendo a Sheiko a su lado, acariciando su cabeza, rascando tras sus orejas –No entiendo a dónde quieres llegar a parar.-Mi alterego solo es una consecuencia de aquella división, es… Como un pedazo oscuro de mi alma esperando el momento oportuno para salir, en ocasiones siento esta ira.. Incotrolable, y creo que no haberla sentido nunca pero me equivoco. Siempre estuvo ahí, porque siempre estuvimos conectados de algún modo. Ahora solo es más.. Intenso. Roy, maté a toda esa gente, no Sathiel.. Yo. Porque es una parte de lo que soy, está en mi sangre, es un pedazo de mi alma.. Y no existe modo de que pueda controlarlo –suspiró, permitiendo al can subir las patas delanteras sobre su regazo, acariciando bajo su cuello con fueza, Sheiko tenía mucho pelo, para que notase las caricias tenían que ser intensas –He pasado toda mi vida queriendo deshacerme de Sathiel, pero empiezo a creer que él tiene razón y lo que debo hacer es unir los pedazos. -Estás borracho –dedujo Roy, estirando el brazo para alejarle la botella y guardarla a los pies de su silla, como si fuese veneno e intentase salvarle la vida –Borracho y asustado, pero si piensas bien en ello solo estás divagando. No tiene sentido. Puedes arreglar el desastre de la.. División, como sea que lo llames, intercambiar otra vez esos pedazos de vuestras almas, dejar que Sathiel siga siendo un narcisista con sed de sangre y tu.. Volver a ser el mártir de siempre, pero no puedes unir todas las almas. No sabes lo que saldría de ello.-No puede ser peor que esto. Veo los ojos de Sheiko y.. –dejó la mano sobre la frente del lobo, mirando fijamente sus ojos –Es como verme a mi mismo, en lo que estaba destinado a convertirme. Obviamente no.. Quiero ser aquello que mi padre quería para mi, no un guardián, pero de algún modo siento que siempre he nadado contra corriente, que toda esa lucha ha desencadenado en esto. Que de haber aceptado..-¿Ahora serías un guardián que asesina sin miramientos en lugar del cazador respetado y padre de familia que hoy eres? Hell yes, what a mistake you made –bufó mientras rodaba los ojos –¿Vas a decirme de una vez a qué viene todo este replanteamiento de decisiones?-Layla y Althea están preparando el arma para enfrentar a las brujas del círculo… Una vez esté lista, irá a por los ángeles que le deben lealtad e iremos por ellos. Creo que tenemos un plan sólido y que de algún modo quizá ganemos. Llevo tiempo invirtiendo en este bar, en esta nueva vida pero haga lo que haga, me esfuerce lo que me esfuerce todo acaba en batallas como la del círculo de Sahed. Al final siempre termino en primer fila. Tu me conoces Roy, mejor que muchos, quizá mejor que nadie. Sabes las cosas que hice en mi pasado.. Toda la sangre que derramé, todo eso no puede borrarse. Y ya sabes lo que dicen, todo lo que das.. Lo recibes, siento que esto no va a funcionar, el bar, retirarme de la ruta, creo que el pasado siempre volverá a por mi. Y yo quizá lo merezca –hizo al can bajarse y no se opuso a que se acostara a sus pies, aún gimiendo como si esa conversación le importase un diablo y solo quisiera salir a estirar las patas –Quizá merezca no poder escapar nunca ¿Pero Lay? ¿Mis hijos? Les hice una promesa.-Las promesas no son más que.. Buenas intenciones en una caja que lleva escrita un “tal vez” –frunció los labios –En mi opinión ellos solo pueden aferrarse a tu “tal vez”, pero no tienes el poder de asegurarles una vida calma y segura. Nunca entendiste, y aún no lo haces, que el mundo no gira a tu alrededor Josh. Otros toman decisiones a la vez que tu, por eso.. Predecir un desenlace es tan inútil. No se trata solo de lo que tu haces, no vives en una burbuja. Lo que los demás hagan y decidan, te afectará y afectará a tus decisiones. Lo que me recuerda –levantó la botella de Ron y se acercó el vaso de Josh para servirse –Iré con vosotros a enfrentar al círculo. -No –negó Josh con firmeza –No lo harás.-There we go, what did I just tell you man? –lejos de enfadarse, Roy sonrió e incluso soltó una risa –It’s my decision. Estaré allí, porque con lo oxidado que estás necesitarás alguien que te cubra las espaldas. Además, he estado fuera mucho tiempo, es hora de que vaya más allá de poltergeist y nidos de vampiros. Es tiempo para mi de volver a la élite.-Roy.. –negó.-I’ll be damned –ambos cazadores se volvieron para ver a la joven Carson –Are you kidding me now? I bust my ass cooking and checking up the stock for you two gentlemen can heat the chairs while drinking and talking about tits and fannies?-Right –el joven Egan se rascó la sien –I’m sorry my love, I thought you love cleaning… Plus, your boobs always get to distract me.-Get the fuck to work! –gritó Sarah mientras le lanzaba a Roy tres fritos del plato que un cliente había dejado a medias –You bum shit!-Alright alright.. Jesus christ –aún cubriéndose, Roy miró a Josh que parecía reírse en silencio –Shut up..

Chapter X. Our souls, every piece, they are connected

Tales&Spirits. New Orleans, Luisiana

Se frotaba la frente distraídamente mientras la botella de ron llamaba silenciosamente por un nuevo trago.
Desconocía qué hora era, normalmente alrededor de las nueve de la noche dejaba el local a cargo de Sarah o Roy para volver a tiempo a casa y acostar a sus hijos, era una rutina que seguía a rajatabla, temeroso inconscientemente de volverse el padre ausente que el suyo fue, no dispuesto a cometer los mismos errores, negándose a ser ese hombre.
-He’s gonna have to rethink his priorities if he wants to stay… Hey, that slice was mine! Roy! Josh, can you turn the camara off? Cut the crap!
-Watch your tongue a-hole! I’m recording because you shine.
-Oh, playing it cute ain’t gonna work. My hair looks horrible, turn that shit off!
-You turn 18 fucking years today. Open your presents and shut your cake hole, come on.
La forma en que su hermana fruncía los labios en una inconfundible resignación y alegría contenida le sonsacó una media sonrisa. Siempre fue preciosa. Recordaba aquella celebración, recordaba cada específico regalo, incluso sabía de qué habían pedido las pizzas, cada ingrediente. Qué bebieron. Pero no lograba recordar la sonrisa de Elisabeth, y ese pensamiento le hacía detenerse de lo que fuese que estaba haciendo para recurrir a esas viejas grabaciones y refrescar el recuerdo. La memoria era algo curioso. Y, en cuanto a casualidades, le resultó revelador ver la forma en que Roy sonreía espiándola cuando ella no miraba. De algún modo siempre lo había aprobado, ella y él, a pesar de que eran su mejor amigo y su hermana, siempre supo que Roy jamás le haría daño, que no era solo amor lo que sentía por ella, era una profunda e incansable admiración.
Hablando del rey de roma…
-Hey –Roy se acercó a la mesa de Joshiel, secándose las manos con un trapo.
El aludido bajó la tapa del portátil y alzó la mirada hacia él mientras se llenaba una vez más el vaso en el que no quedaba hielo.
-Yep?
-Sarah está acabando de reponer las neveras, y ha dejado un par de platos combinados preparados por si viniese alguien. Yo cubriré el turno esta noche. –sin pedir permiso se sentó frente a él, relajando las piernas –¿Qué estás haciendo?
-Nada. Ya sabes, leía varios periódicos estatales…
-Yo también buscó en las viejas carpetas, a veces, para verla –sus cejas se alzaron levemente, intentaba decirle que aunque hubiese preguntado por educación, sabía muy bien lo que estaba haciendo –Pero.. –dejó descansar el trapo sobre su hombro y encogió ambos –Siempre tengo la sensación de que son ciencia ficción ¿Sabes? Como.. Si fuesen imágenes de otra vida. Eran buenos tiempos –sonrió, enfocando la mirada en el viejo tocadiscos. Con un ladeo de cabeza volvió en si y clavó los ojos en los verdes de Josh, aunque éste se esforzase en no devolverle la mirada, evitándole –El otro día estuve instalando software para proteger el equipo del despacho, y limpiando los historiales de búsqueda encontré “masacre en nueva Orleans”. ¿Es que ahora te va lo sádico?
-No –repuso, frunciendo el ceño –Solo.. Me lanzo a todas las posibilidades, el S4 ha vuelto a las tinieblas, probablemente sigue conspirando, pero eso no significa que..
-Vamos, tío –el tono de Roy denotó su frustración –¿En serio? Soy yo ¿Crees que voy a tragarme tu basura como un cualquiera? Tienes miedo de haber vuelto a matar.
Soltando un gruñido con el que sabía no podría zanjar el tema, Josh se bebió el ron de un trago. No hubiese enfocado la mirada en Sheiko si no hubiese escuchado como arañaba la puerta pidiendo salir. El lobo, adivinando que su dueño le espiaba le vio y torció la cabeza gimiendo por lo bajo.
-Sheiko tenía los ojos azules –soltó abruptamente.
Roy arrugó el ceño y negó varias veces, contemplando que no entendía por qué le decía aquello.
-¿Y qué?
-Ahora los tiene negros. Negros como los de Sathiel, como mi lado demoníaco. No me he dado cuenta hasta hace poco, pero de algún modo, cuando Sathiel me arrancó mi parte de alma y la unió con la suya, al volver a separarlas no fuimos los únicos afectados por la errónea división, parte de Sathiel se quedó conmigo, parte de mi fue a Sathiel pero.. Algo rebotó en Sheiko. Como si estuviésemos conectados incluso habitando diferentes recipientes y mis decisiones, o mis cambios nos afectasen a todos.
-Alright.. –Roy fingió entender la teoría de Josh y sonrió viendo a Sheiko a su lado, acariciando su cabeza, rascando tras sus orejas –No entiendo a dónde quieres llegar a parar.
-Mi alterego solo es una consecuencia de aquella división, es… Como un pedazo oscuro de mi alma esperando el momento oportuno para salir, en ocasiones siento esta ira.. Incotrolable, y creo que no haberla sentido nunca pero me equivoco. Siempre estuvo ahí, porque siempre estuvimos conectados de algún modo. Ahora solo es más.. Intenso. Roy, maté a toda esa gente, no Sathiel.. Yo. Porque es una parte de lo que soy, está en mi sangre, es un pedazo de mi alma.. Y no existe modo de que pueda controlarlo –suspiró, permitiendo al can subir las patas delanteras sobre su regazo, acariciando bajo su cuello con fueza, Sheiko tenía mucho pelo, para que notase las caricias tenían que ser intensas –He pasado toda mi vida queriendo deshacerme de Sathiel, pero empiezo a creer que él tiene razón y lo que debo hacer es unir los pedazos.
-Estás borracho –dedujo Roy, estirando el brazo para alejarle la botella y guardarla a los pies de su silla, como si fuese veneno e intentase salvarle la vida –Borracho y asustado, pero si piensas bien en ello solo estás divagando. No tiene sentido. Puedes arreglar el desastre de la.. División, como sea que lo llames, intercambiar otra vez esos pedazos de vuestras almas, dejar que Sathiel siga siendo un narcisista con sed de sangre y tu.. Volver a ser el mártir de siempre, pero no puedes unir todas las almas. No sabes lo que saldría de ello.
-No puede ser peor que esto. Veo los ojos de Sheiko y.. –dejó la mano sobre la frente del lobo, mirando fijamente sus ojos –Es como verme a mi mismo, en lo que estaba destinado a convertirme. Obviamente no.. Quiero ser aquello que mi padre quería para mi, no un guardián, pero de algún modo siento que siempre he nadado contra corriente, que toda esa lucha ha desencadenado en esto. Que de haber aceptado..
-¿Ahora serías un guardián que asesina sin miramientos en lugar del cazador respetado y padre de familia que hoy eres? Hell yes, what a mistake you made –bufó mientras rodaba los ojos –¿Vas a decirme de una vez a qué viene todo este replanteamiento de decisiones?
-Layla y Althea están preparando el arma para enfrentar a las brujas del círculo… Una vez esté lista, irá a por los ángeles que le deben lealtad e iremos por ellos. Creo que tenemos un plan sólido y que de algún modo quizá ganemos. Llevo tiempo invirtiendo en este bar, en esta nueva vida pero haga lo que haga, me esfuerce lo que me esfuerce todo acaba en batallas como la del círculo de Sahed. Al final siempre termino en primer fila. Tu me conoces Roy, mejor que muchos, quizá mejor que nadie. Sabes las cosas que hice en mi pasado.. Toda la sangre que derramé, todo eso no puede borrarse. Y ya sabes lo que dicen, todo lo que das.. Lo recibes, siento que esto no va a funcionar, el bar, retirarme de la ruta, creo que el pasado siempre volverá a por mi. Y yo quizá lo merezca –hizo al can bajarse y no se opuso a que se acostara a sus pies, aún gimiendo como si esa conversación le importase un diablo y solo quisiera salir a estirar las patas –Quizá merezca no poder escapar nunca ¿Pero Lay? ¿Mis hijos? Les hice una promesa.
-Las promesas no son más que.. Buenas intenciones en una caja que lleva escrita un “tal vez” –frunció los labios –En mi opinión ellos solo pueden aferrarse a tu “tal vez”, pero no tienes el poder de asegurarles una vida calma y segura. Nunca entendiste, y aún no lo haces, que el mundo no gira a tu alrededor Josh. Otros toman decisiones a la vez que tu, por eso.. Predecir un desenlace es tan inútil. No se trata solo de lo que tu haces, no vives en una burbuja. Lo que los demás hagan y decidan, te afectará y afectará a tus decisiones. Lo que me recuerda –levantó la botella de Ron y se acercó el vaso de Josh para servirse –Iré con vosotros a enfrentar al círculo.
-No –negó Josh con firmeza –No lo harás.
-There we go, what did I just tell you man? –lejos de enfadarse, Roy sonrió e incluso soltó una risa –It’s my decision. Estaré allí, porque con lo oxidado que estás necesitarás alguien que te cubra las espaldas. Además, he estado fuera mucho tiempo, es hora de que vaya más allá de poltergeist y nidos de vampiros. Es tiempo para mi de volver a la élite.
-Roy.. –negó.
-I’ll be damned –ambos cazadores se volvieron para ver a la joven Carson –Are you kidding me now? I bust my ass cooking and checking up the stock for you two gentlemen can heat the chairs while drinking and talking about tits and fannies?
-Right –el joven Egan se rascó la sien –I’m sorry my love, I thought you love cleaning… Plus, your boobs always get to distract me.
-Get the fuck to work! –gritó Sarah mientras le lanzaba a Roy tres fritos del plato que un cliente había dejado a medias –You bum shit!
-Alright alright.. Jesus christ –aún cubriéndose, Roy miró a Josh que parecía reírse en silencio –Shut up..




when you feel my heat
look into my eyes
It’s where my demons hide
it’s where my demons hide
2 months ago   &   26
A soul divided- hunter, demon, wolf.

A soul divided- hunter, demon, wolf.

Chapter X. One last standUna semana atrásLas posibilidades de que se tratase esa nueva visita de Layla eran escasas. Sabía del riesgo que Dean había corrido para traerla esa vez, no podía ser tan fácil. Toda la maldita prisión tenía los ojos puestos en él, el FBI y la brigada de las divisiones le veían como una lección para posibles futuros traidores. El hombre que una vez lideró la OCEU, el hombre que lideró una de las divisiones, el que una vez sacrificó su vida en Manhattan, ahora convertido en un psicópata. Un asesino.Su estadía en prisión había sido interesante, así la definiría Josh. Habia tenido horas de silencio y oscuridad para pensar, no habían faltado las peleas en los patios, tampoco el completo aislamiento. Aunque se lo había buscado, era lo que deseaba; soledad. Si no podía estar con quienes quería, nadie más valía su compañía.El corte en la ceja y el oscuro contraste en su pómulo eran las únicas pruebas de la última pelea. Cuando la puerta a la zona de visitas se abrió, el cazador ladeaba insistentemente aún las muñecas esperando que las esposas dejasen de dolerle. Sus ojos verdes y cansados se pasearon por toda la estancia hasta encontrar a su ex compañero Dean, a quién atisbó a sonreírle, y lo hubiese hecho de no haber reconocido a quién estaba sentado frente a un maletín lleno de papeleo. Tenía que ser una broma. Tensó tanto la mandíbula que pudo bien desencajársela, avanzando en silencio hasta tomar asiento frente a Sathiel, ignorando las miradas de advertencia de Dean rogándole que no hiciese ninguna estupidez; estaba demasiado ocupando despedazando a su mitad demoníaca en su mente.La víctima de esas lascivas miradas frunció notablemente el ceño, cruzando los brazos sobre la mesa. En otro tiempo se hubiese regocijado en la imagen de Joshiel vistiendo aquél naranja de presidiario, atrapado, enjaulado como una bestia. Hubo un tiempo en el que le odió, pues él estaba destinado a ser algo, había sido escogido por su padre para sucederle en el trono, el nuevo guardián. ¿Y en qué le había convertido Josh? En una deshonra. Su padre podría tenerle en frente que renegaría de él. No era puro, no era lo que necesitaba, ni si quiera tenía un alma completa. Ambos eran la decepción de Xehanort, salvo que a uno le importaba más de lo que al otro jamás le enervaría.–¿Sorprendido? Apuesto a que no esperabas verme.–No de una pieza. –Joshiel entornó los ojos hacia Dean –¿Qué es esto, Dean?–Sé que lo último que necesitas es esto, pero escúchale. Tenemos un plan, Lay tiene un plan.Pero Josh sonrió, esa sonrisa ladeada que solo avecinaba peligro. Sathiel asentía dando fuerza a la afirmación de Dean cuando Joshiel se levantó rápido como un guepardo y aunque esposado, pudo tomar por la pechera a su hermano y acercarle hacia si, mirándole sin distancia prudente directamente a los ojos.–¿Te has acercado a mi mujer, pedazo de mierda? Teníamos un trato…–Exacto –soltándose bruscamente, Sathiel volvió a sentarse, arreglándose el cuello de la camisa blanca. Se suponía que era un abogado –Teníamos un trato, yo te protegería a cambio de que tu te acercaras al círculo. ¿Y qué has hecho? Seguir jugando a “cazador retirado” en ese dichoso bar. Siempre supe que no tenías un cerebro privilegiado pero no te creía tan insolente como para bajar así la guardia. Sabes quién está detrás de ti, cabronazo. –Intenté conseguir la información que querías, te advertí que Althea no era un muro de corcho, ella no es como nosotros, ha crecido en un mundo donde solo aprendió a confiar en si misma, no va a hablar. Nunca lo hará. Y menos a mi. No después de que mi alterego la apuñalase como un carnicero a un cerdo.–Ya. Bueno –Sath alzó las cejas –Yo he cumplido con mi parte. Puede que no tenga el respaldo de ningún bando, derechas o izquierdas, salomón o el círculo, pero tengo gente que me es leal. Llegó a mi el rumor de que el círculo iba a mover ficha, iban a por tus hijos, órdenes de padre.Josh frunció el ceño.–¿Y qué haces aquí? Ve a decírselo a Lay, yo no puedo protegerles desde aquí, ella—–Ella no hubiese podido hacer nada. No lo sabía. –Sath fue arrugando poco a poco el ceño, así como ladeando una sonrisa. No tenía ni idea.. –No te lo ha dicho.–Decirme qué.–Que tus hijos habían desaparecido. Que yo los tenía –soltó una carcajada –Dude, tenéis un serio problema de comunicación.Dean cerró los ojos y correspondió la mirada de Joshiel, pidiéndole disculpas con los ojos.–Acababan de encerrarte Josh, Lay no quería darte otra preocupación. Te hubieses vuelto loco encerrado aquí sin poder hacer nada…–¿Te llevaste a mis hijos? –sin escuchar a su ex compañero, Josh clavaba sus ojos verdes en los castaños de su hermano –¿Secuestraste a mis hijos?–Lo que hice, cerebro de guisante –siseó, –fue evitar que el círculo se los llevase. Mejor conmigo que con ellos. No les he hecho ningún daño, Michael se encargó de cualquier cosa que necesitasen, no les ha faltado nada. Lo creas o no Josh, estoy de tu parte.–Blow me, Sath. Eres un despreciable egoísta con aires de narcicista y un toque de anarquista que quiere alzar su propio imperio, como todos los demás. Podrás engañar a otros, pero no a mi.. Estuviste dentro de mi, compartimos alma.. Nadie te conoce mejor que yo.–Podría decir lo mismo. Estoy dispuesto a sacarte de aquí.. Tengo un plan. A cambio, dejarás de jugar a las casitas y las familias felices y darás caza a esos hijos de perra de una vez por todas. –Estoy retirado.–Y una mierda –el demonio rió –Esto no es como dejar el golf o los casinos. No puedes retirarte de lo que eres.. Tienes la prueba delante de tus narices, podrías haber perdido a tu familia de no ser por mi intervención. No estás a salvo hermano, ni tu, ni Layla.. Ni tus cachorros.Abrió el maletín, vacío de papeles y dejó un frasco sobre la mesa, entre ambos. Josh lo observó un instante y regresó la mirada a los ojos de Sathiel.–¿Me invitas a un trago?–Es una poción. Dos, en realidad. La única forma de que salgas de aquí y que no sigas teniendo al FBI pegado en el culo, es que piensen que sigues aquí. Dean apoyó las manos en la mesa y miró a su ex compañero.–Un intercambio. Es un hechizo de percepción, verán a Sathiel como si fueses tu y el resto del mundo, excepto tu familia, te verán de otra forma. Otro rostro. Joshiel arrugó el ceño, tardó, pero acabó soltando una carcajada.–Espera. Espera.. ¿Estás diciendo que piensas pudrirte en mi celda para que yo pueda salir?–Finally rings a bell –Sath puso los ojos en blanco –Es tu única oportunidad. O la tomas, o la dejas. Confío en que tu mujer y su amiga la immortal podrán atar los cabos sueltos y sellar el asunto definitivamente para que pueda salir de este nido de delincuentes. –Escúchale, Josh –suplicó Dean –Si no quieres hacerlo por ti, házlo por Layla. Házlo por tus hijos. No te pido que confíes en Sathiel.. Te pido que confíes en tu mujer. Ella está de acuerdo.X.x.xLa conversación con Sathiel aún daba vueltas en su cabeza. El paisaje le resultaba familiar y abrumador a la vez. Después de días sin ver la luz del sol sentía sus ojos verdes más sensibles que nunca, pero era capaz de notar la mirada de Dean en él, siempre intercalánose entre el tráfico y su perfil, preocupado.–Tendrás que acostumbrarte –susurró Josh.–No creo que pueda. Antes ya no eras muy guapo, pero ahora pareces uno de esos tíos de las boyband, solo que más cachas.–¿Estoy cachas? –rió, sorprendiéndose de que no estuviese fingiéndolo –Eso es bueno.–¿Estás seguro de que Lay te verá como siempre? No me fiaría de la palabra de un demonio.–Ya me la ha jugado convirtiéndome en un rubio de boyband, no creo que me la juegue dos veces. Le cortaría los huevos.Dean se encogió de hombros y detuvo el coche frente a la casa del copiloto. Habían llegado. Esperó, pero vio que Josh no salía del coche, solo miraba la fachada de su hogar y oía a los lobos ladrar desesperadamente. Aullar.–¿Sucede algo? –preguntó Gordon.–No –Josh frunció el ceño –Es solo que.. Creí que lo lograría. Mantenerles a salvo. Escapar de todo esto. Supongo que me equivoque. Esto nunca terminará –abrió la puerta y salió, apoyándose en la ventana desde fuera para ver a Dean –Gracias por todo Dean. Te debo una.–Unas cuantas –sonrió –Llamaré esta noche para ver como estáis y os informaré si hubiese alguna complicación en el plan.–Yeah, okay –se apartó y dejó que el mercedes de Dean se marchase.Cruzó la puerta del jardín y vio a todos los lobos, todos, mirándole fijamente. Ya no ladraban, no gruñian ni aullaban, parecían analizarle, como depredadores a su presa.–Hey.. buddies. It’s me. I know I don’t look like myself but..Sheiko fue el primero en correr hacia él y saltar encima suyo, lamiendo su cara, gimiendo de alegría. Los otros no tardaron.El cazador rió e intentó calmarles acariciándoles.–Buenos chicos, buenos chicos. Suficiente, yo también me alegro de veros.No tenía sus llaves, así que tuvo que llamar al timbre, algo que se le hizo extraño y hasta incómodo. Tener que llamar en su propia casa.La puerta no se abrió inmediatamente, pero la única adulta que se encontraba en la casa supo muy bien de quien venía aquel timbrazo, quien la esperaba del otro lado. Lo había estado esperando toda la mañana, y también sus hijos, que estaban todos reunidos en la mesa de la cocina con sus respectivos platos de comida, pero expectantes a la vez de cuando llegaría su padre. Habían pasado una semana sin él, y luego de haber sido, de alguna forma, secuestrados por Sathiel, sabían muy bien que Josh no se encontraba de compras en otro Estado del país, como les había dicho su madre.Layla se encontraba en ese momento preparando la masa para las galletas, y los ladridos de los perros le dieron la señal de que el hombre de la casa estaba de vuelta, por lo cual el sonido del timbre no la sorprendió, volvía a sonreír luego de muchos días; una sonrisa de oreja a oreja. Se quedó helada mientras batía aquella masa, y sus hijos lo mismo, con su cabeza ladeada en dirección al portal.Le costó algo reaccionar pero finalmente corrió a abrirle a su esposo y no pudo siquiera saludarlo, verlo para verificar que estuviese sano y salvo, se le tiró a los brazos, envolviendolo en los suyos propios con un fuerte apretón. Parecía que iba a hacerlo formar parte de su cuerpo por lo tanto que lo apretaba contra ella.–Thanks god!Sathiel no olvidó mencionarle en su intercambio de palabrerío, claro, que había tenido que llevarse a sus retoños para evitar que el círculo lo hiciese. El demonio veía heroísmo en ello, Josh solamente veia lo mismo, demonios llevándose a sus hijos.Durante el viaje desde la prisión hasta Nueva Orleans, había tenido mucho tiempo para pensar en los reproches que le soltaría a su mujer, sobre haberle mentido, no haberle dicho que sus hijos habían desaparecido. También había pensado en diferentes estrategias para esconder lo duro que le había sido estar allí encerrado, sin ella, sin ellos, sin su familia.A veces es necesario una experiencia que te lleve al límite para confirmar tus sospechas sobre un cambio, y él ahora estaba seguro, si es que alguna vez había existido duda: su familia era lo primero, era lo más importante para él, y jamás había echado tanto de menos la ruta o la cacería como había extrañado las caricias de Lay, las sonrisas de Riley, los balbuceos de Abel, los gritos de Althea, las ocurrencias de los gemelos. Eran su vida, y sin ellos, se había sentido como morir.Había querido hacerse el duro, pero cuando Lay le envolvió con los brazos no pudo si quiera pensar en dar batalla, se derritió, como un helado al sol, todos los muros cayeron y soltó una risa involuntaria disfrazada de sollozo.–God I missed you so much –la apretó contra si y besó su mejilla, su cuello, tomando su rostro para poder besar también sus labios como un loco enamorado, con el verde de sus ojos intensificado por las lágrimas que no sabía ni si quería contener. A hunter’s diaryEntry 129I’ve lost my way, trying to find what I need the most. It’s funny how, during all these years, I thought I knew who I was. Sparing lives, hunting demons, convincing myself I didn’t need, in fact, a home, for the road was my shelter. There was a rage inside me growing slowly, carefully, like an enemy within I couldn’t notice. I took so many lives, I saved some many more. Even in my way of living, I was divided, I’ve always been. Between good and evil, haven and hell. Never knew what was right, always following orders, what was white was white, black was black, and honestly, everything was way easier that way. To live in the middle, living in the grey its what’s purified my and poisoned me for years. A man who regrets nothing shall never remember no good, for good always comes with a price, for evil doubles it. I thought I was complete by living in the darkness of revenge, seeking the destruction of all evil, for they destroyed everything I once loved. Now I realize everything’s more complicated than that, it’s not about choosing a side, it’s about understanding all of them. It’s not about the anwers anymore, all you need is to understand the questions. I’ve found out there’s a greater good than being a hero for everyone, to be there to save people’s who’ll never be thankfull lives. I can be my family’s hero. And as it is clear this fight for their safety will never come to an end, I guess I’ll never be free, for freedom is to know you own something you can protect. No more thoughts for being invincible, no more thoughts for the king of hunters, not a single moment to pretend I’ve got the answers. All my thoughts belong to them now, and the only question I finnally understood is, what would I be without them.

Chapter X. One last stand

Una semana atrás

Las posibilidades de que se tratase esa nueva visita de Layla eran escasas. Sabía del riesgo que Dean había corrido para traerla esa vez, no podía ser tan fácil. Toda la maldita prisión tenía los ojos puestos en él, el FBI y la brigada de las divisiones le veían como una lección para posibles futuros traidores.
El hombre que una vez lideró la OCEU, el hombre que lideró una de las divisiones, el que una vez sacrificó su vida en Manhattan, ahora convertido en un psicópata. Un asesino.
Su estadía en prisión había sido interesante, así la definiría Josh. Habia tenido horas de silencio y oscuridad para pensar, no habían faltado las peleas en los patios, tampoco el completo aislamiento. Aunque se lo había buscado, era lo que deseaba; soledad. Si no podía estar con quienes quería, nadie más valía su compañía.
El corte en la ceja y el oscuro contraste en su pómulo eran las únicas pruebas de la última pelea. Cuando la puerta a la zona de visitas se abrió, el cazador ladeaba insistentemente aún las muñecas esperando que las esposas dejasen de dolerle. Sus ojos verdes y cansados se pasearon por toda la estancia hasta encontrar a su ex compañero Dean, a quién atisbó a sonreírle, y lo hubiese hecho de no haber reconocido a quién estaba sentado frente a un maletín lleno de papeleo. Tenía que ser una broma.
Tensó tanto la mandíbula que pudo bien desencajársela, avanzando en silencio hasta tomar asiento frente a Sathiel, ignorando las miradas de advertencia de Dean rogándole que no hiciese ninguna estupidez; estaba demasiado ocupando despedazando a su mitad demoníaca en su mente.
La víctima de esas lascivas miradas frunció notablemente el ceño, cruzando los brazos sobre la mesa. En otro tiempo se hubiese regocijado en la imagen de Joshiel vistiendo aquél naranja de presidiario, atrapado, enjaulado como una bestia. Hubo un tiempo en el que le odió, pues él estaba destinado a ser algo, había sido escogido por su padre para sucederle en el trono, el nuevo guardián. ¿Y en qué le había convertido Josh? En una deshonra. Su padre podría tenerle en frente que renegaría de él. No era puro, no era lo que necesitaba, ni si quiera tenía un alma completa. Ambos eran la decepción de Xehanort, salvo que a uno le importaba más de lo que al otro jamás le enervaría.
–¿Sorprendido? Apuesto a que no esperabas verme.
–No de una pieza. –Joshiel entornó los ojos hacia Dean –¿Qué es esto, Dean?
–Sé que lo último que necesitas es esto, pero escúchale. Tenemos un plan, Lay tiene un plan.
Pero Josh sonrió, esa sonrisa ladeada que solo avecinaba peligro. Sathiel asentía dando fuerza a la afirmación de Dean cuando Joshiel se levantó rápido como un guepardo y aunque esposado, pudo tomar por la pechera a su hermano y acercarle hacia si, mirándole sin distancia prudente directamente a los ojos.
–¿Te has acercado a mi mujer, pedazo de mierda? Teníamos un trato…
–Exacto –soltándose bruscamente, Sathiel volvió a sentarse, arreglándose el cuello de la camisa blanca. Se suponía que era un abogado –Teníamos un trato, yo te protegería a cambio de que tu te acercaras al círculo. ¿Y qué has hecho? Seguir jugando a “cazador retirado” en ese dichoso bar. Siempre supe que no tenías un cerebro privilegiado pero no te creía tan insolente como para bajar así la guardia. Sabes quién está detrás de ti, cabronazo.
–Intenté conseguir la información que querías, te advertí que Althea no era un muro de corcho, ella no es como nosotros, ha crecido en un mundo donde solo aprendió a confiar en si misma, no va a hablar. Nunca lo hará. Y menos a mi. No después de que mi alterego la apuñalase como un carnicero a un cerdo.
–Ya. Bueno –Sath alzó las cejas –Yo he cumplido con mi parte. Puede que no tenga el respaldo de ningún bando, derechas o izquierdas, salomón o el círculo, pero tengo gente que me es leal. Llegó a mi el rumor de que el círculo iba a mover ficha, iban a por tus hijos, órdenes de padre.
Josh frunció el ceño.
–¿Y qué haces aquí? Ve a decírselo a Lay, yo no puedo protegerles desde aquí, ella—
–Ella no hubiese podido hacer nada. No lo sabía. –Sath fue arrugando poco a poco el ceño, así como ladeando una sonrisa. No tenía ni idea.. –No te lo ha dicho.
–Decirme qué.
–Que tus hijos habían desaparecido. Que yo los tenía –soltó una carcajada –Dude, tenéis un serio problema de comunicación.
Dean cerró los ojos y correspondió la mirada de Joshiel, pidiéndole disculpas con los ojos.
–Acababan de encerrarte Josh, Lay no quería darte otra preocupación. Te hubieses vuelto loco encerrado aquí sin poder hacer nada…
–¿Te llevaste a mis hijos? –sin escuchar a su ex compañero, Josh clavaba sus ojos verdes en los castaños de su hermano –¿Secuestraste a mis hijos?
–Lo que hice, cerebro de guisante –siseó, –fue evitar que el círculo se los llevase. Mejor conmigo que con ellos. No les he hecho ningún daño, Michael se encargó de cualquier cosa que necesitasen, no les ha faltado nada. Lo creas o no Josh, estoy de tu parte.
–Blow me, Sath. Eres un despreciable egoísta con aires de narcicista y un toque de anarquista que quiere alzar su propio imperio, como todos los demás. Podrás engañar a otros, pero no a mi.. Estuviste dentro de mi, compartimos alma.. Nadie te conoce mejor que yo.
–Podría decir lo mismo. Estoy dispuesto a sacarte de aquí.. Tengo un plan. A cambio, dejarás de jugar a las casitas y las familias felices y darás caza a esos hijos de perra de una vez por todas.
–Estoy retirado.
–Y una mierda –el demonio rió –Esto no es como dejar el golf o los casinos. No puedes retirarte de lo que eres.. Tienes la prueba delante de tus narices, podrías haber perdido a tu familia de no ser por mi intervención. No estás a salvo hermano, ni tu, ni Layla.. Ni tus cachorros.
Abrió el maletín, vacío de papeles y dejó un frasco sobre la mesa, entre ambos. Josh lo observó un instante y regresó la mirada a los ojos de Sathiel.
–¿Me invitas a un trago?
–Es una poción. Dos, en realidad. La única forma de que salgas de aquí y que no sigas teniendo al FBI pegado en el culo, es que piensen que sigues aquí.
Dean apoyó las manos en la mesa y miró a su ex compañero.
–Un intercambio. Es un hechizo de percepción, verán a Sathiel como si fueses tu y el resto del mundo, excepto tu familia, te verán de otra forma. Otro rostro.
Joshiel arrugó el ceño, tardó, pero acabó soltando una carcajada.
–Espera. Espera.. ¿Estás diciendo que piensas pudrirte en mi celda para que yo pueda salir?
–Finally rings a bell –Sath puso los ojos en blanco –Es tu única oportunidad. O la tomas, o la dejas. Confío en que tu mujer y su amiga la immortal podrán atar los cabos sueltos y sellar el asunto definitivamente para que pueda salir de este nido de delincuentes.
–Escúchale, Josh –suplicó Dean –Si no quieres hacerlo por ti, házlo por Layla. Házlo por tus hijos. No te pido que confíes en Sathiel.. Te pido que confíes en tu mujer. Ella está de acuerdo.

X.x.x

La conversación con Sathiel aún daba vueltas en su cabeza. El paisaje le resultaba familiar y abrumador a la vez. Después de días sin ver la luz del sol sentía sus ojos verdes más sensibles que nunca, pero era capaz de notar la mirada de Dean en él, siempre intercalánose entre el tráfico y su perfil, preocupado.
–Tendrás que acostumbrarte –susurró Josh.
–No creo que pueda. Antes ya no eras muy guapo, pero ahora pareces uno de esos tíos de las boyband, solo que más cachas.
–¿Estoy cachas? –rió, sorprendiéndose de que no estuviese fingiéndolo –Eso es bueno.
–¿Estás seguro de que Lay te verá como siempre? No me fiaría de la palabra de un demonio.
–Ya me la ha jugado convirtiéndome en un rubio de boyband, no creo que me la juegue dos veces. Le cortaría los huevos.
Dean se encogió de hombros y detuvo el coche frente a la casa del copiloto. Habían llegado. Esperó, pero vio que Josh no salía del coche, solo miraba la fachada de su hogar y oía a los lobos ladrar desesperadamente. Aullar.
–¿Sucede algo? –preguntó Gordon.
–No –Josh frunció el ceño –Es solo que.. Creí que lo lograría. Mantenerles a salvo. Escapar de todo esto. Supongo que me equivoque. Esto nunca terminará –abrió la puerta y salió, apoyándose en la ventana desde fuera para ver a Dean –Gracias por todo Dean. Te debo una.
–Unas cuantas –sonrió –Llamaré esta noche para ver como estáis y os informaré si hubiese alguna complicación en el plan.
–Yeah, okay –se apartó y dejó que el mercedes de Dean se marchase.
Cruzó la puerta del jardín y vio a todos los lobos, todos, mirándole fijamente. Ya no ladraban, no gruñian ni aullaban, parecían analizarle, como depredadores a su presa.
–Hey.. buddies. It’s me. I know I don’t look like myself but..
Sheiko fue el primero en correr hacia él y saltar encima suyo, lamiendo su cara, gimiendo de alegría. Los otros no tardaron.
El cazador rió e intentó calmarles acariciándoles.
–Buenos chicos, buenos chicos. Suficiente, yo también me alegro de veros.
No tenía sus llaves, así que tuvo que llamar al timbre, algo que se le hizo extraño y hasta incómodo. Tener que llamar en su propia casa.
La puerta no se abrió inmediatamente, pero la única adulta que se encontraba en la casa supo muy bien de quien venía aquel timbrazo, quien la esperaba del otro lado. Lo había estado esperando toda la mañana, y también sus hijos, que estaban todos reunidos en la mesa de la cocina con sus respectivos platos de comida, pero expectantes a la vez de cuando llegaría su padre. Habían pasado una semana sin él, y luego de haber sido, de alguna forma, secuestrados por Sathiel, sabían muy bien que Josh no se encontraba de compras en otro Estado del país, como les había dicho su madre.
Layla se encontraba en ese momento preparando la masa para las galletas, y los ladridos de los perros le dieron la señal de que el hombre de la casa estaba de vuelta, por lo cual el sonido del timbre no la sorprendió, volvía a sonreír luego de muchos días; una sonrisa de oreja a oreja. Se quedó helada mientras batía aquella masa, y sus hijos lo mismo, con su cabeza ladeada en dirección al portal.
Le costó algo reaccionar pero finalmente corrió a abrirle a su esposo y no pudo siquiera saludarlo, verlo para verificar que estuviese sano y salvo, se le tiró a los brazos, envolviendolo en los suyos propios con un fuerte apretón. Parecía que iba a hacerlo formar parte de su cuerpo por lo tanto que lo apretaba contra ella.
–Thanks god!
Sathiel no olvidó mencionarle en su intercambio de palabrerío, claro, que había tenido que llevarse a sus retoños para evitar que el círculo lo hiciese. El demonio veía heroísmo en ello, Josh solamente veia lo mismo, demonios llevándose a sus hijos.
Durante el viaje desde la prisión hasta Nueva Orleans, había tenido mucho tiempo para pensar en los reproches que le soltaría a su mujer, sobre haberle mentido, no haberle dicho que sus hijos habían desaparecido. También había pensado en diferentes estrategias para esconder lo duro que le había sido estar allí encerrado, sin ella, sin ellos, sin su familia.
A veces es necesario una experiencia que te lleve al límite para confirmar tus sospechas sobre un cambio, y él ahora estaba seguro, si es que alguna vez había existido duda: su familia era lo primero, era lo más importante para él, y jamás había echado tanto de menos la ruta o la cacería como había extrañado las caricias de Lay, las sonrisas de Riley, los balbuceos de Abel, los gritos de Althea, las ocurrencias de los gemelos. Eran su vida, y sin ellos, se había sentido como morir.
Había querido hacerse el duro, pero cuando Lay le envolvió con los brazos no pudo si quiera pensar en dar batalla, se derritió, como un helado al sol, todos los muros cayeron y soltó una risa involuntaria disfrazada de sollozo.
–God I missed you so much –la apretó contra si y besó su mejilla, su cuello, tomando su rostro para poder besar también sus labios como un loco enamorado, con el verde de sus ojos intensificado por las lágrimas que no sabía ni si quería contener.

A hunter’s diary
Entry 129

I’ve lost my way, trying to find what I need the most. It’s funny how, during all these years, I thought I knew who I was. Sparing lives, hunting demons, convincing myself I didn’t need, in fact, a home, for the road was my shelter. There was a rage inside me growing slowly, carefully, like an enemy within I couldn’t notice. I took so many lives, I saved some many more. Even in my way of living, I was divided, I’ve always been. Between good and evil, haven and hell. Never knew what was right, always following orders, what was white was white, black was black, and honestly, everything was way easier that way. To live in the middle, living in the grey its what’s purified my and poisoned me for years. A man who regrets nothing shall never remember no good, for good always comes with a price, for evil doubles it.
I thought I was complete by living in the darkness of revenge, seeking the destruction of all evil, for they destroyed everything I once loved.
Now I realize everything’s more complicated than that, it’s not about choosing a side, it’s about understanding all of them. It’s not about the anwers anymore, all you need is to understand the questions.
I’ve found out there’s a greater good than being a hero for everyone, to be there to save people’s who’ll never be thankfull lives. I can be my family’s hero. And as it is clear this fight for their safety will never come to an end, I guess I’ll never be free, for freedom is to know you own something you can protect.
No more thoughts for being invincible, no more thoughts for the king of hunters, not a single moment to pretend I’ve got the answers. All my thoughts belong to them now, and the only question I finnally understood is, what would I be without them.

4 months ago   &   3420
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"The fight inside is coursing through my veins. The war within me pulls me under."

Tales&Spirits bar, New Orleans

Estás de buen humor.
Joshiel apartó la mirada de las copas que lavaba para ver a su mejor amigo, que como desde que el bar se inauguró pasaba más horas de las que debía allí, ayudándole a mantenerlo, al menos hasta que encontrase un/a camarero/a de confianza a quién dejar a cargo mientras él atendía otros asuntos.
Sonrió y asintió frunciendo los labios.
Las cosas se torcieron levemente ayer con Lay, pero hoy todo va mejor.
Has estado quejándote de la espalda todo el maldito día, ahora lo entiendo –rió Roy, esquivando la servilleta hecha una bola que le lanzó Stevens –¿Qué? No lo niegues, te pudrirías en este sitio de no ser por mi compañía.
Lo que voy es a arruinarme, vamos a tener que hacer un trato y vas a tener que pagar al menos parte de lo que consumes, que no es poco –arrugó el ceño –¿Sabes que por ahora el bar es una inversión y todos los números me salen negativos?
Eso es porque los ha hecho alguien que no sabe multiplicar veinte por veinte –aunque no devolvió la mirada a Josh, sabía que estaba fulminándole –No quiero meterme dónde no me llaman pero.. ¿Piensas hablar alguna vez con alguien sobre lo que sientes? Entiendo que estés intentando sentar cabeza, en realidad, admiro que lo hagas. Venías necesitándolo después de las últimas guerras.. Solo digo ¿Realmente es lo que quieres?
No lo sé –Josh frunció el ceño, dejando el trapo para apoyar las manos en la barra –Creo que si. Nunca me di cuenta de lo que realmente quería hasta que conocí a Lay, nos casamos, los niños.. Estoy demasiado viejo para salvar el mundo. Pueden hacerlo otros, suficiente trabajo me da cuidar de los míos. Al principio me preguntaba si tendría madera de padre, con Mike no tuve una oportunidad.. Apenas he podido inculcarle nada, le conocí cuando ya era un mocoso. Ver nacer y crecer a Riley, Thomas.. Nathan. Dependían de mi, realmente me necesitaban, a ambos. He roto demasiadas promesas y juramentos a lo largo de mi vida tío, no quiero ser ese hombre otra vez.
Roy asintió, comprendiéndole.
Pero crees que no es tan sencillo como bajar las armas y comprar un bar.
Creo que por mucho que lo desee, no se puede dejar esta vida. Ayer mismo un sujeto entró preguntando por mi e intentó matarme, por mi pasado, por quién fui y los errores que cometí.. Aunque quiera ser alguien distinto, quién fui sigue estando ahí.. No puedes borrar el pasado. Solo espero que esta mierda de Salomón y el círculo termine pronto y volvamos a lo usual, un poltergeist por aquí, un cambiaformas por allá.. Que termine la guerra de una vez y tenga mejores oportunidades.
Deberíamos brindar por eso –sugirió.
Buen intento –sonrió y para dejarle claro que no se la había colado volvió a su trabajo de lavar las copas, tan solo quedaban un par.
Back in black” retumbando a un volumen de ambiente en el bar, la puerta se abrío violentamente y un grupo de swatts entraron con sus semiautomáticas en alto, con miras de láser, desperdigándose por el local ante la mirada de confusión de Roy y Joshiel.
La última persona en entrar, enfundada en un traje negro y un chaleco antibalas, escoltada por dos agentes del FBI de menor rango, una mujer que Joshiel no había visto jamás. Las advertencias de que estaban rodeados y de hacer solo un movimiento en falso abrirían fuego hicieron que Josh tensase la mandíbula.
I’m unarmed –habló con voz ronca y firme el cazador, dejando de sospechar de todos aquellos agentes para mirar a su mejor amigo, estaba tan desorientado como él.
Pero si lo pensaba fríamente, las posibilidades de que aquella redada fuese en contra de Roy eran mínimas. Roy era un buen hombre, no estaba roto como èl, jamás había hecho daño a nadie. Así que, solo quedaba..
Joshiel Rosselyn Stevens, queda detenido por asesinato.
Oh venga ya –Joshiel arrugó el ceño con enfado y reproche –¿Teníais que usar el nombre completo?
¿Asesinato? –Roy se centró solamente en la mujer que parecía estar al mando de la operación –Tiene que haber un error.
Me temo que no –la agente especial Jean Ellies fingió una amable sonrisa hacia Roland Egan –¿Vas a ponerlo fácil, Stevens?
Depende, me ha dolido oír mi segundo nombre –de reojo, Josh observó a los agentes que se acercaban a él y bufó en un quejido cuando le empujaron contra la barra, doliéndole la mejilla al impactar esta sobre la madera –Hey, easy. No, Roy, no te metas –ordenó al verle con claras intenciones de empezar a tumbar agentes –No es el modo. Llama a Dean –hizo una mueca cuando apretaron las esposas en sus muñecas –Él sabrá qué hacer.

4 months ago   &   9335

Your own father didn’t care whether you lived or died. Why should you?

Your own father didn’t care whether you lived or died. Why should you?

4 months ago   &   3351