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Chapter X. One last stand

Una semana atrás

Las posibilidades de que se tratase esa nueva visita de Layla eran escasas. Sabía del riesgo que Dean había corrido para traerla esa vez, no podía ser tan fácil. Toda la maldita prisión tenía los ojos puestos en él, el FBI y la brigada de las divisiones le veían como una lección para posibles futuros traidores.
El hombre que una vez lideró la OCEU, el hombre que lideró una de las divisiones, el que una vez sacrificó su vida en Manhattan, ahora convertido en un psicópata. Un asesino.
Su estadía en prisión había sido interesante, así la definiría Josh. Habia tenido horas de silencio y oscuridad para pensar, no habían faltado las peleas en los patios, tampoco el completo aislamiento. Aunque se lo había buscado, era lo que deseaba; soledad. Si no podía estar con quienes quería, nadie más valía su compañía.
El corte en la ceja y el oscuro contraste en su pómulo eran las únicas pruebas de la última pelea. Cuando la puerta a la zona de visitas se abrió, el cazador ladeaba insistentemente aún las muñecas esperando que las esposas dejasen de dolerle. Sus ojos verdes y cansados se pasearon por toda la estancia hasta encontrar a su ex compañero Dean, a quién atisbó a sonreírle, y lo hubiese hecho de no haber reconocido a quién estaba sentado frente a un maletín lleno de papeleo. Tenía que ser una broma.
Tensó tanto la mandíbula que pudo bien desencajársela, avanzando en silencio hasta tomar asiento frente a Sathiel, ignorando las miradas de advertencia de Dean rogándole que no hiciese ninguna estupidez; estaba demasiado ocupando despedazando a su mitad demoníaca en su mente.
La víctima de esas lascivas miradas frunció notablemente el ceño, cruzando los brazos sobre la mesa. En otro tiempo se hubiese regocijado en la imagen de Joshiel vistiendo aquél naranja de presidiario, atrapado, enjaulado como una bestia. Hubo un tiempo en el que le odió, pues él estaba destinado a ser algo, había sido escogido por su padre para sucederle en el trono, el nuevo guardián. ¿Y en qué le había convertido Josh? En una deshonra. Su padre podría tenerle en frente que renegaría de él. No era puro, no era lo que necesitaba, ni si quiera tenía un alma completa. Ambos eran la decepción de Xehanort, salvo que a uno le importaba más de lo que al otro jamás le enervaría.
–¿Sorprendido? Apuesto a que no esperabas verme.
–No de una pieza. –Joshiel entornó los ojos hacia Dean –¿Qué es esto, Dean?
–Sé que lo último que necesitas es esto, pero escúchale. Tenemos un plan, Lay tiene un plan.
Pero Josh sonrió, esa sonrisa ladeada que solo avecinaba peligro. Sathiel asentía dando fuerza a la afirmación de Dean cuando Joshiel se levantó rápido como un guepardo y aunque esposado, pudo tomar por la pechera a su hermano y acercarle hacia si, mirándole sin distancia prudente directamente a los ojos.
–¿Te has acercado a mi mujer, pedazo de mierda? Teníamos un trato…
–Exacto –soltándose bruscamente, Sathiel volvió a sentarse, arreglándose el cuello de la camisa blanca. Se suponía que era un abogado –Teníamos un trato, yo te protegería a cambio de que tu te acercaras al círculo. ¿Y qué has hecho? Seguir jugando a “cazador retirado” en ese dichoso bar. Siempre supe que no tenías un cerebro privilegiado pero no te creía tan insolente como para bajar así la guardia. Sabes quién está detrás de ti, cabronazo.
–Intenté conseguir la información que querías, te advertí que Althea no era un muro de corcho, ella no es como nosotros, ha crecido en un mundo donde solo aprendió a confiar en si misma, no va a hablar. Nunca lo hará. Y menos a mi. No después de que mi alterego la apuñalase como un carnicero a un cerdo.
–Ya. Bueno –Sath alzó las cejas –Yo he cumplido con mi parte. Puede que no tenga el respaldo de ningún bando, derechas o izquierdas, salomón o el círculo, pero tengo gente que me es leal. Llegó a mi el rumor de que el círculo iba a mover ficha, iban a por tus hijos, órdenes de padre.
Josh frunció el ceño.
–¿Y qué haces aquí? Ve a decírselo a Lay, yo no puedo protegerles desde aquí, ella—
–Ella no hubiese podido hacer nada. No lo sabía. –Sath fue arrugando poco a poco el ceño, así como ladeando una sonrisa. No tenía ni idea.. –No te lo ha dicho.
–Decirme qué.
–Que tus hijos habían desaparecido. Que yo los tenía –soltó una carcajada –Dude, tenéis un serio problema de comunicación.
Dean cerró los ojos y correspondió la mirada de Joshiel, pidiéndole disculpas con los ojos.
–Acababan de encerrarte Josh, Lay no quería darte otra preocupación. Te hubieses vuelto loco encerrado aquí sin poder hacer nada…
–¿Te llevaste a mis hijos? –sin escuchar a su ex compañero, Josh clavaba sus ojos verdes en los castaños de su hermano –¿Secuestraste a mis hijos?
–Lo que hice, cerebro de guisante –siseó, –fue evitar que el círculo se los llevase. Mejor conmigo que con ellos. No les he hecho ningún daño, Michael se encargó de cualquier cosa que necesitasen, no les ha faltado nada. Lo creas o no Josh, estoy de tu parte.
–Blow me, Sath. Eres un despreciable egoísta con aires de narcicista y un toque de anarquista que quiere alzar su propio imperio, como todos los demás. Podrás engañar a otros, pero no a mi.. Estuviste dentro de mi, compartimos alma.. Nadie te conoce mejor que yo.
–Podría decir lo mismo. Estoy dispuesto a sacarte de aquí.. Tengo un plan. A cambio, dejarás de jugar a las casitas y las familias felices y darás caza a esos hijos de perra de una vez por todas.
–Estoy retirado.
–Y una mierda –el demonio rió –Esto no es como dejar el golf o los casinos. No puedes retirarte de lo que eres.. Tienes la prueba delante de tus narices, podrías haber perdido a tu familia de no ser por mi intervención. No estás a salvo hermano, ni tu, ni Layla.. Ni tus cachorros.
Abrió el maletín, vacío de papeles y dejó un frasco sobre la mesa, entre ambos. Josh lo observó un instante y regresó la mirada a los ojos de Sathiel.
–¿Me invitas a un trago?
–Es una poción. Dos, en realidad. La única forma de que salgas de aquí y que no sigas teniendo al FBI pegado en el culo, es que piensen que sigues aquí.
Dean apoyó las manos en la mesa y miró a su ex compañero.
–Un intercambio. Es un hechizo de percepción, verán a Sathiel como si fueses tu y el resto del mundo, excepto tu familia, te verán de otra forma. Otro rostro.
Joshiel arrugó el ceño, tardó, pero acabó soltando una carcajada.
–Espera. Espera.. ¿Estás diciendo que piensas pudrirte en mi celda para que yo pueda salir?
–Finally rings a bell –Sath puso los ojos en blanco –Es tu única oportunidad. O la tomas, o la dejas. Confío en que tu mujer y su amiga la immortal podrán atar los cabos sueltos y sellar el asunto definitivamente para que pueda salir de este nido de delincuentes.
–Escúchale, Josh –suplicó Dean –Si no quieres hacerlo por ti, házlo por Layla. Házlo por tus hijos. No te pido que confíes en Sathiel.. Te pido que confíes en tu mujer. Ella está de acuerdo.

X.x.x

La conversación con Sathiel aún daba vueltas en su cabeza. El paisaje le resultaba familiar y abrumador a la vez. Después de días sin ver la luz del sol sentía sus ojos verdes más sensibles que nunca, pero era capaz de notar la mirada de Dean en él, siempre intercalánose entre el tráfico y su perfil, preocupado.
–Tendrás que acostumbrarte –susurró Josh.
–No creo que pueda. Antes ya no eras muy guapo, pero ahora pareces uno de esos tíos de las boyband, solo que más cachas.
–¿Estoy cachas? –rió, sorprendiéndose de que no estuviese fingiéndolo –Eso es bueno.
–¿Estás seguro de que Lay te verá como siempre? No me fiaría de la palabra de un demonio.
–Ya me la ha jugado convirtiéndome en un rubio de boyband, no creo que me la juegue dos veces. Le cortaría los huevos.
Dean se encogió de hombros y detuvo el coche frente a la casa del copiloto. Habían llegado. Esperó, pero vio que Josh no salía del coche, solo miraba la fachada de su hogar y oía a los lobos ladrar desesperadamente. Aullar.
–¿Sucede algo? –preguntó Gordon.
–No –Josh frunció el ceño –Es solo que.. Creí que lo lograría. Mantenerles a salvo. Escapar de todo esto. Supongo que me equivoque. Esto nunca terminará –abrió la puerta y salió, apoyándose en la ventana desde fuera para ver a Dean –Gracias por todo Dean. Te debo una.
–Unas cuantas –sonrió –Llamaré esta noche para ver como estáis y os informaré si hubiese alguna complicación en el plan.
–Yeah, okay –se apartó y dejó que el mercedes de Dean se marchase.
Cruzó la puerta del jardín y vio a todos los lobos, todos, mirándole fijamente. Ya no ladraban, no gruñian ni aullaban, parecían analizarle, como depredadores a su presa.
–Hey.. buddies. It’s me. I know I don’t look like myself but..
Sheiko fue el primero en correr hacia él y saltar encima suyo, lamiendo su cara, gimiendo de alegría. Los otros no tardaron.
El cazador rió e intentó calmarles acariciándoles.
–Buenos chicos, buenos chicos. Suficiente, yo también me alegro de veros.
No tenía sus llaves, así que tuvo que llamar al timbre, algo que se le hizo extraño y hasta incómodo. Tener que llamar en su propia casa.
La puerta no se abrió inmediatamente, pero la única adulta que se encontraba en la casa supo muy bien de quien venía aquel timbrazo, quien la esperaba del otro lado. Lo había estado esperando toda la mañana, y también sus hijos, que estaban todos reunidos en la mesa de la cocina con sus respectivos platos de comida, pero expectantes a la vez de cuando llegaría su padre. Habían pasado una semana sin él, y luego de haber sido, de alguna forma, secuestrados por Sathiel, sabían muy bien que Josh no se encontraba de compras en otro Estado del país, como les había dicho su madre.
Layla se encontraba en ese momento preparando la masa para las galletas, y los ladridos de los perros le dieron la señal de que el hombre de la casa estaba de vuelta, por lo cual el sonido del timbre no la sorprendió, volvía a sonreír luego de muchos días; una sonrisa de oreja a oreja. Se quedó helada mientras batía aquella masa, y sus hijos lo mismo, con su cabeza ladeada en dirección al portal.
Le costó algo reaccionar pero finalmente corrió a abrirle a su esposo y no pudo siquiera saludarlo, verlo para verificar que estuviese sano y salvo, se le tiró a los brazos, envolviendolo en los suyos propios con un fuerte apretón. Parecía que iba a hacerlo formar parte de su cuerpo por lo tanto que lo apretaba contra ella.
–Thanks god!
Sathiel no olvidó mencionarle en su intercambio de palabrerío, claro, que había tenido que llevarse a sus retoños para evitar que el círculo lo hiciese. El demonio veía heroísmo en ello, Josh solamente veia lo mismo, demonios llevándose a sus hijos.
Durante el viaje desde la prisión hasta Nueva Orleans, había tenido mucho tiempo para pensar en los reproches que le soltaría a su mujer, sobre haberle mentido, no haberle dicho que sus hijos habían desaparecido. También había pensado en diferentes estrategias para esconder lo duro que le había sido estar allí encerrado, sin ella, sin ellos, sin su familia.
A veces es necesario una experiencia que te lleve al límite para confirmar tus sospechas sobre un cambio, y él ahora estaba seguro, si es que alguna vez había existido duda: su familia era lo primero, era lo más importante para él, y jamás había echado tanto de menos la ruta o la cacería como había extrañado las caricias de Lay, las sonrisas de Riley, los balbuceos de Abel, los gritos de Althea, las ocurrencias de los gemelos. Eran su vida, y sin ellos, se había sentido como morir.
Había querido hacerse el duro, pero cuando Lay le envolvió con los brazos no pudo si quiera pensar en dar batalla, se derritió, como un helado al sol, todos los muros cayeron y soltó una risa involuntaria disfrazada de sollozo.
–God I missed you so much –la apretó contra si y besó su mejilla, su cuello, tomando su rostro para poder besar también sus labios como un loco enamorado, con el verde de sus ojos intensificado por las lágrimas que no sabía ni si quería contener.

A hunter’s diary
Entry 129

I’ve lost my way, trying to find what I need the most. It’s funny how, during all these years, I thought I knew who I was. Sparing lives, hunting demons, convincing myself I didn’t need, in fact, a home, for the road was my shelter. There was a rage inside me growing slowly, carefully, like an enemy within I couldn’t notice. I took so many lives, I saved some many more. Even in my way of living, I was divided, I’ve always been. Between good and evil, haven and hell. Never knew what was right, always following orders, what was white was white, black was black, and honestly, everything was way easier that way. To live in the middle, living in the grey its what’s purified my and poisoned me for years. A man who regrets nothing shall never remember no good, for good always comes with a price, for evil doubles it.
I thought I was complete by living in the darkness of revenge, seeking the destruction of all evil, for they destroyed everything I once loved.
Now I realize everything’s more complicated than that, it’s not about choosing a side, it’s about understanding all of them. It’s not about the anwers anymore, all you need is to understand the questions.
I’ve found out there’s a greater good than being a hero for everyone, to be there to save people’s who’ll never be thankfull lives. I can be my family’s hero. And as it is clear this fight for their safety will never come to an end, I guess I’ll never be free, for freedom is to know you own something you can protect.
No more thoughts for being invincible, no more thoughts for the king of hunters, not a single moment to pretend I’ve got the answers. All my thoughts belong to them now, and the only question I finnally understood is, what would I be without them.

"The fight inside is coursing through my veins. The war within me pulls me under."

Tales&Spirits bar, New Orleans

Estás de buen humor.
Joshiel apartó la mirada de las copas que lavaba para ver a su mejor amigo, que como desde que el bar se inauguró pasaba más horas de las que debía allí, ayudándole a mantenerlo, al menos hasta que encontrase un/a camarero/a de confianza a quién dejar a cargo mientras él atendía otros asuntos.
Sonrió y asintió frunciendo los labios.
Las cosas se torcieron levemente ayer con Lay, pero hoy todo va mejor.
Has estado quejándote de la espalda todo el maldito día, ahora lo entiendo –rió Roy, esquivando la servilleta hecha una bola que le lanzó Stevens –¿Qué? No lo niegues, te pudrirías en este sitio de no ser por mi compañía.
Lo que voy es a arruinarme, vamos a tener que hacer un trato y vas a tener que pagar al menos parte de lo que consumes, que no es poco –arrugó el ceño –¿Sabes que por ahora el bar es una inversión y todos los números me salen negativos?
Eso es porque los ha hecho alguien que no sabe multiplicar veinte por veinte –aunque no devolvió la mirada a Josh, sabía que estaba fulminándole –No quiero meterme dónde no me llaman pero.. ¿Piensas hablar alguna vez con alguien sobre lo que sientes? Entiendo que estés intentando sentar cabeza, en realidad, admiro que lo hagas. Venías necesitándolo después de las últimas guerras.. Solo digo ¿Realmente es lo que quieres?
No lo sé –Josh frunció el ceño, dejando el trapo para apoyar las manos en la barra –Creo que si. Nunca me di cuenta de lo que realmente quería hasta que conocí a Lay, nos casamos, los niños.. Estoy demasiado viejo para salvar el mundo. Pueden hacerlo otros, suficiente trabajo me da cuidar de los míos. Al principio me preguntaba si tendría madera de padre, con Mike no tuve una oportunidad.. Apenas he podido inculcarle nada, le conocí cuando ya era un mocoso. Ver nacer y crecer a Riley, Thomas.. Nathan. Dependían de mi, realmente me necesitaban, a ambos. He roto demasiadas promesas y juramentos a lo largo de mi vida tío, no quiero ser ese hombre otra vez.
Roy asintió, comprendiéndole.
Pero crees que no es tan sencillo como bajar las armas y comprar un bar.
Creo que por mucho que lo desee, no se puede dejar esta vida. Ayer mismo un sujeto entró preguntando por mi e intentó matarme, por mi pasado, por quién fui y los errores que cometí.. Aunque quiera ser alguien distinto, quién fui sigue estando ahí.. No puedes borrar el pasado. Solo espero que esta mierda de Salomón y el círculo termine pronto y volvamos a lo usual, un poltergeist por aquí, un cambiaformas por allá.. Que termine la guerra de una vez y tenga mejores oportunidades.
Deberíamos brindar por eso –sugirió.
Buen intento –sonrió y para dejarle claro que no se la había colado volvió a su trabajo de lavar las copas, tan solo quedaban un par.
Back in black” retumbando a un volumen de ambiente en el bar, la puerta se abrío violentamente y un grupo de swatts entraron con sus semiautomáticas en alto, con miras de láser, desperdigándose por el local ante la mirada de confusión de Roy y Joshiel.
La última persona en entrar, enfundada en un traje negro y un chaleco antibalas, escoltada por dos agentes del FBI de menor rango, una mujer que Joshiel no había visto jamás. Las advertencias de que estaban rodeados y de hacer solo un movimiento en falso abrirían fuego hicieron que Josh tensase la mandíbula.
I’m unarmed –habló con voz ronca y firme el cazador, dejando de sospechar de todos aquellos agentes para mirar a su mejor amigo, estaba tan desorientado como él.
Pero si lo pensaba fríamente, las posibilidades de que aquella redada fuese en contra de Roy eran mínimas. Roy era un buen hombre, no estaba roto como èl, jamás había hecho daño a nadie. Así que, solo quedaba..
Joshiel Rosselyn Stevens, queda detenido por asesinato.
Oh venga ya –Joshiel arrugó el ceño con enfado y reproche –¿Teníais que usar el nombre completo?
¿Asesinato? –Roy se centró solamente en la mujer que parecía estar al mando de la operación –Tiene que haber un error.
Me temo que no –la agente especial Jean Ellies fingió una amable sonrisa hacia Roland Egan –¿Vas a ponerlo fácil, Stevens?
Depende, me ha dolido oír mi segundo nombre –de reojo, Josh observó a los agentes que se acercaban a él y bufó en un quejido cuando le empujaron contra la barra, doliéndole la mejilla al impactar esta sobre la madera –Hey, easy. No, Roy, no te metas –ordenó al verle con claras intenciones de empezar a tumbar agentes –No es el modo. Llama a Dean –hizo una mueca cuando apretaron las esposas en sus muñecas –Él sabrá qué hacer.

Your own father didn’t care whether you lived or died. Why should you?

You can’t escape me.