BROKEN CROWN


Joshiel se crió como cazador, como prometedor heredero del imperio de la organización de cazadores de los estados unidos. Un muchacho orgulloso, egocéntrico, cien por cien dedicado a su trabajo. Durante mucho tiempo, cazaba para demostrar que era digno de su legado, sin importarle las vidas que salvaba realmente. Mujeriego, desinteresado y egoísta, su única preocupación y punto débil siempre fue la familia, la hermana pequeña de la que cuidó como una hija, vendiendo incluso su alma a temprana edad para salvarla de una muerte segura.
Ahora es un hombre honrado, de valores, que antepone la segurida de su familia a la responsabilidad que la vida le exigió.

SEATTLE UNDER SIEGE, PART I

Seattle, Washington.


La última víctima de un atentado terrorista ha sido Seattle. Los bombardeos terrestres no han cesado aún y con más de 1000 víctimas las tropas norteamericanas siguen deambulando por las calles de la ciudad más poblada de Washington en busca de supervivientes y defendiendo a los habitantes de los hostiles france— se ha convertido en un campo de batalla como la frontera del país.

Las balas silbaban por todas partes, las explosiones hacían eco lejos y cerca de su posición pero no se permitía rezagarse ni detenerse a escucharlas con atención, en esos momentos de extrema tensión lo único que deseas es ponerte a cubierto y llevarte contigo tantos civiles puedas.
En los brazos de Joshiel había una niña de unos seis años, el cazador sabía su nombre porque se lo había preguntado buscando calmarla, darle conversación para que no se muriese de terror en sus brazos. A través del walkie preguntó a Andrew Cash su posición y cruzando a prisa el callejón deteniéndose un instante tras unos contenedores, salió nuevamente y llegó a uno de sus furgones de viaje, tras él se agazapó y dejó a la niña en brazos de su segundo al mando.
–Dónde están los demás -inquirió en un suspiro de aliento, recuperando fuerzas y pasándose la mano por el brazo dónde el raspón de una bala perdida que por poco no le había alcanzado aún sangraba.
–Posicionados algo más al este. Necesitamos refuerzos. No vamos a poder limpiar esta zona solos y los estadounidenses están atrapados al oeste.
–Subid a la furgoneta y buscad un punto muerto, necesitamos recargar y cambiar la artilleria. Movimiento Cash -dicho eso Josh pasó la mano por la barbilla de la niña y se puso en pie para entrar en la furgoneta. Sacó su teléfono y marcó rápidamente el número de su mujer.
Eran las 3 de la mañana aproximadamente, pero ella contestaría. Siempre lo hacía.
La razón por la que Layla contestaría a cada hora aquella semana no era porque sí, a veces le costaba más atender el teléfono, pero esa semana simplemente no conciliaba el sueño de ninguna forma. Al primer sonido, atendió el celular de inmediato y habló con una gran sonrisa en su rostro. Como tampoco veía televisión, ni siquiera estaba enterada de lo que pasaba allí afuera; su mundo entero en aquel momento era cuidar de los que estaban dentro de aquella casa con su vida y extrañar a Josh.
–¡Al fin llamas! Dijiste que ibas a hacerlo cada d.. -frunció el ceño al escuchar ruidos de fondo –¿Qué es todo eso?
–Layla -alzó la voz, el ruido a su alrededor era ensordecedor y no se daba cuenta de que para ella seguramente no era así, así que casi gritar era algo inconsciente –Lo sé, te pido perdón, hemos tenido contratiempos.. No quiero molestarte pero si pudieras localizarme y venir te lo agradecería.
Se estaba odiando en ese mismo instante, pero tenía claro que no iba a dejarla salir de la furgoneta. No obstante necesitaba su ayuda, sus poderes eran necesarios porque varios de sus hombres estaban heridos, él incluido, y si querían llegar a Alaska cruzando toda esa zona hostil iba a tener que estar al 100%. Además, tenía una excusa para que fuese y poder verla, llevaban casi tres días separados y ya la echaba muchísimo en falta.
-¡¿Contratiempos?! -gritó casi como él lo estaba haciendo con ella, era contagioso. Y además, esos contratiempos sonaban a estar en medio de una guerra. Iba a matarlo. O tenía razón y lo estaban persiguiendo, porque aquello ya no era normal, o se había metido en medio de lo que sea que fuera… Por lo cual recibiría un buen regaño luego. Soltó un suspiro y abrió las sabanas, saliendo de la cama para tomar de un mueble lápiz y papel, escribir rápidamente una nota allí. No tenía mucho tiempo para explicar en la casa que iba a estar desaparecida quien sabe cuanto tiempo - Voy a golpearte cuando llegue.- murmuró mientras escribía y se ponía unas botas a la vez.
-Lo último que me falta es un golpe tuyo -sonrió porque no podía evitarlo, a pesar de la situación. Solo le amenazaba por preocupación y lo sabía -No tardes. Tengo que cortar -murmuró y giró la cabeza para ver entrar a Cash y unos cinco soldados más. ¿Solo cinco? -¿Y los demás?
-¿Cor… ? -iba a preguntar la cazadora, pero efectivamente, la llamada se cortó de inmediato. Se quitó el telefono del oído, observandolo con mucho enfado y le devolvió un grito a este, como si fuese a cobrar vida y enviárselo directo al oído de su esposo. Estúpido esposo. De inmediato decidió hacer algunas llamadas e ir a vestirse más apropiadamente. Esta vez no iría desnuda.
Andrew dejó a la niña en brazos de un tal Drew y negó con la cabeza.
-He ordenado reagruparnos pero estos son los que han acudido a la furgoneta, el enemigo se acerca por el norte.
-¿Cuanta cobertura tenemos? -preguntó Josh, abriendo una de las cajas de madera para comenzar a sacar artillería ligera y ofrecérsela a sus hombres.
-Hay tres edificios que no han sido desalojados todavía aquí -Cash sacó aprisa un mapa de Seattle y señaló con el dedo el punto para que su general lo viese -Ventajas, está limpio. Desventajas, es un edificio alto y un blanco fácil para los hostiles aéreos.
-Me quedo con lo positivo -contestó Joshiel, colgándose un rifle al hombro -Hay que seguir, ponte en contacto con el tercer escuadrón, quiero saber como está la secundaria.
Unos 10 minutos después, Layla estaba fuera de su casa frente a diez hombres que no parecían norteamericanos. Eran el respaldo ruso y hora de usarlos, según entendía. Layla llevaba encima su uniforme militar, porque al parecer, ya habían terminado sus mini vacaciones. La comandante Lake estaba de vuelta. Sonrió un momento en cuanto estuvo todo listo. Mejor que aquello funcionara; no iba del mejor humor aun.
Los hombres de la organización de cazadores avanzaban por una de las calles centrales de Seattle, estaban atrapados en el centro de la ciudad y lo que intentaban hacer era abrirse paso hacia el este para poder llegar a Canadá a través de carreteras secundarias, quizá encontrarían más enemigos pero muchos menos que en las autopistas principales.
Josh dio la orden a sus hombres de que se detuviesen cuando en frente de ellos aparecieron los refuerzos; Layla Lake y diez soldados más vestidos con el uniforme militar de la OCEU. Todos, incluidos los que ya estaban antes allí se agacharon levemente ante un bombardeo no muy lejos que hizo retumbar los tímpanos de cada uno de ellos.
Joshiel, algo agazapado sonrió al ver a Lay. Esa era su mujer, cualquier otro hubiese aparecido solo, pero no ella. Su instinto de supervivencia y su sentido competitivo siempre la obligarían a llevar cartas de sobras para ganar.
-Nos reagrupamos tras ese edificio -señaló los ladrillos de un alto edificio que según el mapa era un banco y no tardó en ponerse en marcha hacia allí. Una vez resguardados podrían respirar tranquilos aunque fuese por dos minutos.
Bajando su arma Josh se abrió paso ya en la posición adecuada hacia Layla y en cuanto la tuvo en frente fue hacia ella para abrazarla con todas sus fuerzas, mientras tanto, Cash se encargaba de ordenar a los rusos y hacer pequeños grupos para que pudiesen abarcar más terreno y estuviesen mejor organizados.
Pero lo que Josh recibió primero, antes que aquel abrazo, fue una fuerte cachetada. Luego sí, vino el abrazo.
-No voy a empezar ahora con el sermón, pero vete haciendo la idea -susurró Lay a su oído , apretándose más a él cuando escuchó el bombardeó. Enseguida se separó de su esposo y lo tomó de la mano, corriendo inmediatamente a resguardarse donde todos iban. Se posicionó agachada al lado de Cash a quien sonrió y saludó a los demás soldados con una mano, mientras preparaba su arma. No la necesitaría demasiado, pero por las dudas -¿Cómo estamos aquí? -alzó la voz, para ser escuchada.
Cash cambiaba el cargador de su rifle cuando escuchó la pregunta de Layla.
-Siendo positivos, estamos vivos. Siendo negativos, muy jodidos así que vamos a tirar de lo positivo ¿Eh? -sonrió el joven comandante, y después le picó con un puño a Josh en el brazo -¿Dónde la compraste? -preguntó refiriéndose a Layla -Tiene genio, es guapa y nos trae refuerzos. Yo quiero una.
Joshiel sonrió a pesar de no estar con ánimo de bromas, si perdían esa chispa iban a acabar todos como zombies antes de lo esperado.
-No estaba en venta, fue la mejor de las casualidades.. Bien chicos! -alzó la voz, mirando hacia sus hombres, él estaba al frente de todos -Necesitamos más informes de la situación, ahora mismo podríamos meternos en la cueva del lobo sin saberlo así que vamos a adentrarnos en este edificio. Nos dividiremos en grupos de tres y fijaremos puntos seguros, si hay civiles los agruparemos en una sola habitación. Los que están heridos vienen conmigo. Y hablo de heridas graves, un rasguño no es estar heridos, mariconas.
Layla reía sin poder evitarlo, algo un tanto irónico debido a toda la situación, pero le había causado gracia la mini-conversación que Cash había mantenido con Josh, no era cosas que escuchaba todos los días, tal vez de vez en cuando le venía bien un cumplido así. Se aseguró de atarse bien el cabello y colgarse el rifle. Todo listo.
Asintió como reafirmandole aquello a Josh, debían moverse rápido.
Sin mediar palabra y solo con un movimiento de su brazo Josh indicó a sus hombres que salieran y comenzaran a moverse tras asegurarse de que no había monos en la costa en el radio de distancia que sus ojos alcanzaban a ver. El edificio no estaría cerrado a cal y canto y de ser así, llevaban m4s para volar las puertas si era necesario.
Cash tardó más en salir al estar al mando del tercer grupo y le habló a Layla que esperaba su momento para salir.
-No es el mejor momento para cumplidos pero deberías pasar más tiempo en la base, tienes madera de comandante -le sonrió y le apretó el hombro con una mano para darle algo de ánimos, esas situaciones eran de las peores en las que uno puede estar, cualquier bala sin destino fijado puede alcanzarte y convertirte en un maldito recuerdo. Él estaba solo, no tenía nada que perder, pero el mérito de su general y su compañera de rango era mayor; tenían una familia que dejarían atrás en caso de perecer allí.
La cazadora le devolvió una sonrisa, fue lo único que alcanzó a darle como respuesta a su compañero antes de que saliese corriendo detrás de su grupo. Ella se quedaba al lado del general aquel día.
Apenas el último grupo salió, Lay se paró de inmediato, esperando por su esposo para salir corriendo también.
-No puedo creer que me hayas despertado a las 3am para esto… Parece un sueño -soltó finalmente, negando de un lado a otro –Juro que ya tenía toda mi lencería lista.
Josh bajó la cabeza después de ver a ambos lados, era su momento de salir pero se tardó unos segundos de más para contestarle a Lay.
-De verdad lo siento -murmuró -Necesitaba verte. Esto nos ha cogido de imprevisto, y.. bueno, si no me curas creo que voy a desangrarme en algún momento -sonrió sin ganas, y alcanzó su mejilla ahora que estaban solos para acercar sus labios a los de ella y plantarle un beso -Perdoname. En cuanto estemos dentro puedes volver a casa, quería verte y aunque suene mal estar herido ha sido la excusa perfecta. Tenemos que salir, vamos -la animó con un leve empujón a que saliera porque empezaba a ver a lo lejos artillería terrestre acercándose. Malditos hostiles.
-No volveré a casa -espetó un tanto ofendida al escuchar aquello. Bueno, no volvería hasta que las cosas allí estuvieran tranquilas, no es que iba a dejarlo solo servido a los lobos como si nada. Pero no pudo discutir nada más; tan sólo se acercó un momento, tuvo que retroceder para que son un sólo toque en su rostro, pudiese curar algunas heridas de Joshiel. Como nuevo. Y una vez más, estaba allí afuera, corriendo semi agachada para esquivar las balas que venían de todas partes. Logró llegar a la calle siguiente, un tanto agitada. Antes de poder respirar tranquila, tuvo que dispararle a un soldado enemigo o sería polvo en aquel mismo lugar. Tomó escondite detrás de un auto, esperando a Josh después de ella.
El cazador llegó en seguida, más ligero en caminar ahora que no arrastraba heridas consigo, y tras cerciorarse de que no recibirían un balazo desde ninguno de los flancos, animó a Lay a salir otra vez para por fin, adentrarse ambos los últimos en el edificio. Se descolgó el rifle en cuanto vio que el perímetro estaba asegurado por sus hombres.
La zona principal y de recepción del banco estaba patas para arriba, y podía ver echando una rápida mirada que habían varios civiles hablando con sus soldados, seguramente explicando lo que habían visto y porqué habían decidido no salir de su escondite. Seguramente estaban muertos de miedo.
-Cash -llamó Josh. Éste se le acercó esperando órdenes -¿Arriba?
-Está limpio -contestó -Acaban de informarme por walkie.
-¿Todas las platas?
-Las dos primeras. Siguen subiendo.
-Bien, cuando esté asegurado el edificio ponte en contacto con el escuadrón del este, quiero saber si siguen en pie.. -vio pasar a ese soldado que llevaba a la niña en brazos y se la arrebató con cuidado -Y tu conmigo. Hola bonita.
Layla paseaba por el lugar, observando todo aquello. No es que hubiese mucho para ver, sólo gente asustada y papeles por todos lados. No terminaba de entender que demonios pasaba, si había muchos soldados enemigos, estaban rodeados o que… Lo cual la ponía un tanto histérica porque en su nota decía que volvería pronto y como pronto, pensaba unas horas. Finalmente llegó a reposarse contra el recibidor de la recepción, observando a Josh desde allí. Ese hombre tenía el corazón más grande que todo su cuerpo y a veces le daban ganas de golpearlo para achicarselo un poquito aunque sea.
Mientras tanto Cash obedecía las órdenes y buscando ponerse en contacto con sus compañeros del este se sentó en frente de uno de los ordenadores del banco y comenzó a hacer lo que sabía, intentando entrar en las bases de tráfico para pinchar las cámaras y así poder saber como estaba la situación hacia dónde deberían dirigirse y estar preparados.
Josh se acercó con la niña a dónde se encontraba su mujer y sentó a la pequeña al lado de Layla.
-¿Sabes quién es esta chica?
La pequeña Emily negó y miró de refilón a Layla, curiosa mientras se secaba un par de lágrimas.
-Es mi esposa. ¿A que es guapa? -al verla asentir el cazador miró a Lay frunciendo los labios.
Realmente sentía haberla metido en esa situación, ni si quiera sabía como ellos habían acabado en la misma. Avanzaban cuidadosamente hasta que ataque tras ataque de hostiles fueron desviándoles hacia el centro de la ciudad. ¿A caso nadie se preguntaba dónde estaba la armada en situaciones así?
Lay rodó los ojos, pero terminó sonriendo. No podía evitar el momento tierno de aquello.
-Un poco -murmuró, mirando a la niña de refilón también. ¿Dónde estarían sus padres? -¿En dónde está tu mami? -le preguntó a la niña, mientras miraba por el lugar a ver si veía a alguien remotamente parecida a ella.
La niña no dijo nada pero con su mano dibujó una pistola. Josh le acarició la cabeza. Él había llegado tarde, había visto dos cuerpos en el callejón dónde había encontrado a la pequeña, ella se había escondido detrás de unos contenedores y salió cuando vio al cazador comprobar el pulso de los cuerpos.
-Pero eres muy valiente ¿A que si? Se llama Emily -le contó a Lay.
-Señor -alzó la voz Cash, llamando a su general.
-Quédate un segundo con ella por favor -le pidió Joshiel a Lay, alejándose y dirigiéndose a la posición de Cash. Apoyó las manos en el filo de la mesa -¿Qué tienes?
Andrew negó y giró el monitor para que Josh pudiese ver lo que señalaba.
-He encontrado una vía accesible. Si seguimos por estas dos avenidas hasta los almacenes podemos llegar a una secundaria. Podríamos salir, recuperar nuestra furgoneta para no perder el armamento. Hay alrededor de 20 minutos hasta allí. El oeste está completamente inaccesible.
-No nos interesa -asintió -Está bien.
-¿Y los civiles? -preguntó lo que nadie quería preguntar y lo que nadie quería escuchar. Llevarse civiles significaba retrasarse, dejarles significaba condenarlos a morir.
-Look, kiddo.. -había comenzado a hablarle Lay a Emily. Pero la verdad es que no sabía que decirle. ¿Qué iba a decirle a esa edad sobre sus padres? ¿Entendería algo? Seguramente nada. Volvió a suspirar algo cansada y se acercó para dejar una mano sobre su frente, como si chequeara que tuviese fiebre o algo así, pero lo que hizo fue dormirla. La tomó en brazos de inmediato y la dejó recostada sobre el recibidor. Al menos así podría tener los ojos puestos en donde necesitaba.
-Señor -Cash volvió a llamar a Joshiel. Este parecía haberse quedado en blanco, con la mirada perdida.
Pero reaccionó ante el segundo llamado de Andrew. ¿Qué haría? No lo sabía, no era nadie para tomar esa decisión, no debería tener que tomarla. ¿Qué iban a hacer con los civiles? ¿Dónde les dejarían? No había lugar suficientemente seguro y no podían llevárselos a Alaska, esa zona era incluso más peligrosa.
-¿Cuantos civiles hay?
-Contando a los trabajadores 40.
-¿Cuanto espacio tenemos en la furgoneta?
-Suficiente -murmuró Cash. Ya sabía la decisión que había tomado y sin decir nada más se levantó y alzó la voz -¡NOS MOVEMOS! Drew, Tayler organizad a los civiles.
Joshiel regresó con Layla y pasándose la mano por el pelo vio a la niña dormida en el suelo. Había sido entrenado para la guerra pero a veces la presión le estrujaba tanto que creía quedarse sin aire. Ya no era el mismo que hacía años y estaba agotado psicológicamente.
Habiendo escuchado aquello, Lay se agachó para tomar a la niña en brazos, teniendo que dejar el rifle en su espalda.
-Iré hasta Alaska para asegurarme de que llegaron bien, y luego vuelvo a casa.- avisó entonces a Josh, esta vez sin sonreír para nada.
-Lay -la llamó antes de que se le ocurriese irse o darle la espalda -No te enfades conmigo. ¿Quieres? No es culpa mía.
-No estoy enfadada -se defendió, sosteniendo mejor a la niña que casi se le caía de los brazos -Sólo… te aviso. Después de todo me has llamado para ayudarte, te estoy dando algo más de ayuda. Extra bonus -dijo, señalándolo de forma graciosa -We have to go.
-Cuando salgamos de Seattle y estemos en zona segura.. Quiero hablar contigo a solas -frunció los labios en una sonrisa casi tímida y se le acercó para dejar la frente contra la suya -Todo saldrá bien. Siento mucho haberte metido en esto, debí pensarlo mejor. Lo siento.
-Señor, estamos preparados -avisó Cash al acercarse, pero dicho aquello se dio la vuelta tal y como venía porque vio que no era momento para interrumpir.
-Está bien, soy comandante, en algún momento tenía que meterme en algo así.- respondió ella, pero enseguida lo alejó un poco con una mano -Let’s play a game. You’re just my general… and nothing else. Cuando tenga que irme será algo difícil -susurró.
-Lo sé -murmuró en un asentimiento, humedeciéndose los labios -Pero entramos en el juego después de que te de un beso -pidió, besándola sin esperar respuesta y alejándose despacio se giró para ver a los grupos organizados. Siendo más, llamarían la atención pero también podrían defenderse mejor.
-¡Fuego! -avisó Drew, señalando hacia el ventanal del banco, había un tanque apuntando hacia allí y no había dudado antes de soltar la artillería.
Joshiel corrió hacia Layla por instinto para prácticamente placarla y arrojarla al suelo con él.
Los vidrios estallaron y parte del muro también, desatando escombros por todas partes que, sin embargo, no llegaron a impactar contra nadie ni caer al suelo. Cash que solo había alcanzado a cubrirse con un brazo la cara y girar apenas el torso en un intento de darse la vuelta vio la espalda de una chica que con los brazos extendidos estaba conteniendo las escasas llamas y un cúmulo de escombros que flotaban como si fuesen en contra de la ley de la gravedad. Zane Sanders frunció con rabia los labios y sus ojos, vueltos a un color blanco destellaron antes de, con las manos, empujar toda esa basura artillera hacia el tanque. Éste acabó sumergido en esos mismos escombros y se levantó un humo a causa de los mismos que les daría una perfecta oportunidad para salir.
Definitivamente Layla no se había ni visto venir aquel beso, su único instinto al caer fue proteger tanto como pudiese a la niña que llevaba en brazos y por suerte no le pasaron nada más que unos raspones, al igual que ella, que seguía acurrucada al suelo hasta que todo aquello pasase.
No sabía muy bien que era en realidad, sólo un montón de ruido que no paraba de aturdirla, en lo único que pensaba es en la maldita nota que había dejado en la casa.
Joshiel, tan aturdido como su mujer ladeó la cabeza tras toser un par de veces y frunció el ceño al ver que alguien le ofrecía una mano para ayudarle a levantarse. La tomó y fue al estar en pie que vio a Zane.
-¿Zane? ¿Qué haces tu aquí?
-Me aburría -se agachó para ayudar también a Layla -¿Estás bien?
-Eso ha sido.. una pasada -contrariamente a las caras de espanto que tenían los demás, de susto, Cash parpadeaba como si hubiese visto algo completamente fuera de lo normal; si bien lo era, no debería sorprender a esas alturas.
Lay alzó una ceja, aun algo mareada. No se soltaba de la pequeña que llevaba en brazos que parecía que se le había quedado pegada al cuerpo. Le había costado un tanto ponerse en pie, pero no tanto como le costó intentar entender que pasaba en aquel momento. ¿Por qué Zane estaba allí? ¿Ella…?
-Que… ¿Cómo… ?- la señaló con una mano. Le dolía la cabeza -Dios -negó un momento y se dio la vuelta, observando todo el desastre -Tenemos que salir de aquí.
-Estoy de acuerdo -murmuró Josh. Tenía muchas preguntas pero seguramente no era el momento mas idóneo para hacerlas.
Zane acarició el brazo de Lay sobre su ropa para curar sus raspones y mirando a su alrededor vio que nuevamente los soldados se agrupaban para salir.
-Os cubriré hasta la furgoneta. ¿Por que tenéis medio de transporte no? -dio por sentado, enarcando las cejas.
El cazador asintió y echándole un ojo a Lay para comprobar que estaba bien dio la orden a sus hombres para que comenzaran a salir. Tanques, no era buena señal.
La artillería pesada estaba llegando al centro de la ciudad desde el oeste, lo que significaba que habían pasado por encima de la armada estado estadounidense o mejor dicho, la “falsa” armada estado estadounidense.
-Supongo, si no lo hicieron polvo hasta el momento -contestó Layla, mirando de reojo a Zane. Casi parecía un sueño… No entendía. Ni siquiera le había avisado que salía o algo por el estilo. ¡¿Y en que momento había recuperado los poderes?! ¿Acaso era tan ciega que se lo había perdido? Volvió a negar y sin poder hacer nada más, porque no había muchas opciones tampoco, comenzó a salir de allí junto a los demás, como un soldado más.
Una vez fuera del banco no fue difícil llegar a la furgoneta, tenían un margen de 10 minutos de tiempo hasta que llegasen los enemigos según las cámaras de tráfico que había ojeado Cash. Los soldados fueron subiendo a los civiles a la furgoneta mientras Josh, Cash y un par más incluyendo a Layla y Zane se quedaban fuera protegiéndola de cualquier sorpresa. Sin furgón estaban perdidos. Josh dio dos golpes a la carrocería cuando todos estuvieron dentro para que el que iba al volante pisase el acelerador. Una vez los escombros estuvieron fuera del camino y yendo ellos a pie, comenzaron a avanzar.
-¿Cuando recuperaste tus poderes? -preguntó con razón y con tiempo ahora Josh a Zane.
-Hace un par de horas. Herencia por parte de padre. Los necesito ¿Tienes un arma para mi?
Josh se descolgó uno de los rifles y se lo entregó.
-Deberíamos tirar una bomba atómica en Francia y ya.- murmuró Lay por lo bajo, pateando algunas piedras mientras caminaba. Obviamente no hablaba en serio, pero si la cosa seguía así, no tardaría en hacerlo. Alzó la mirada para ver a Zane, observándola de arriba a abajo -¿En qué momento te saliste de la casa sin que lo viera? Estuve allí casi todo el tiempo, ¿por qué no me dijiste nada?
-Pensé que estabas durmiendo -respondió Sanders, devolviéndole la mirada sin expresión en particular -Fui a mi base y recuperé mi talismán dónde guardé mi inmortalidad y mi herencia mágica. Todavía no he descubierto qué ha sucedido con mis otros poderes, y no puedo seguir indefensa.
-Por fin entras en razón -comentó Joshiel sin mirarla, atento a su alrededor.
-¿Eso significa que vas a irte? -quiso saber, notando que no sonreía para nada. Debía de ser algo muy grave para que por fin tomara esas cosas de vuelta, estaba segura. Se dio la vuelta de inmediato al escuchar algo de ruido tras ellos, pero no vio nada por el momento y de todas formas, siguió caminando al revés, cerciorandose de que no los atacaran por la espalda.
-Eso significa que deshacerme de mi inmortalidad no me ha servido de nada, pensé que podría sacar alguna ventaja de ser humana y que los que me persiguen iban a tener más cuidado al abrirme la piel a tiras por miedo a fallecer, pero no ha sido así -sonrió sarcástica -Así que se ha acabado el ser una martir. Se han metido con la persona equivocada.
-Tus cambios de humor me confunden -Josh enarcó las cejas y asintió al soldado que le miraba a él por el retrovisor. Podían seguir avanzando por el momento, no habían monos en la costa, solo escombros y llamas aisladas en algunos tramos.
-Para mi que eres bipolar. En serio. Yo nunca pensé que mis cambios de humor fueran algo raro y de repente tengo como 4 personalidades más.- agregó Layla como si nada, soltando un suspiro. El lugar parecía estar bastante bien por el momento, pero tenía cuidado de no alegrarse demasiado, porque sabía que los enemigos estaban yendo hacia aquel lugar. Y como había dicho, seguía jugando el juego de ser un soldado más, intentar no sentir nada, hacía podía moverse más libremente.
El general de la organización decidió no hacer más comentarios tampoco, prefería tener todos sus sentidos puestos a lo que importaba, y eso era sobrevivir. Llegar con vida al menos hasta el segundo furgón, había iniciado ese viaje para rescatar a su hermana y Parker de quienes aún no tenían pista alguna, no para perecer en el intento.
Sus ojos se empequeñecieron cuando, avanzando por una de esas avenidas principales que Cash había mencionado había un silencio sepulcral. Escombros a ambos lados y ciertos tramos del asfalto se alzaban tras separarse a causa de ciertas grietas. Pidió al furgón que se detuviese con un gesto de su mano y se descolgó el rifle para apuntar al frente.
-Let’s see, super powerful witch -se dirigió a Zane -¿Estamos rodeados o me lo parece a mi?
Zane Sanders cerró los puños para petarse los nudillos.
-Tienes buen instinto… Noto energía a ambos flancos. ¿Causo un poco de catástrofe natural? Este sitio ya está hecho pedazos, no creo que vaya a importarle al ayuntamiento.
- I’ll help.- se ofreció Lay. Después de todo, para eso estaba y hacía mucho que no causaba catastrofes naturales; había logrado controlar tanto sus poderes en todos esos años, que cada vez que se enojaba ya no se partía el cielo en dos como solía pasar antes.
Se paró en seco un momento apra quitarse el rifle de la espalda, ofreciendoselo a Josh.
-No creo que vaya a necesitarlo de aquí en adelante, general.
Joshiel lo recogió y echándola una mirada asintió.
-Ten cuidado.
Zane esperó a Layla y junto a ella avanzó, sabiendo que Joshiel, Cash y las demás las cubrirían. Podía sentir el movimiento de alguno de los hombres moviéndose hacia otro flanco más alto para tener mejor tiro y cubrir todos los puntos desde mejor perspectiva.
-Si juntas decidiéramos dominar el mundo seríamos imparables -comentó Zane a Lay, para que la situación no fuese tan tensa. No le iba eso de las caras largas.
-I’ll be good -prometió a Josh, con una leve sonrisa la cazadora se encogió de hombros ante lo dicho por Zane, mientras se posicionaba a su lado, pero de espaldas a ella. Muchas veces se había planteado todo lo que podría haber ganado con esos poderes, pero en vez de eso, a veces decidía ni usarlos. Suponía que su parte humana le ganaba -No lo digas dos veces. Podría querer hacerlo mañana.
Medio bromeó, preparándose para lo que estaban por hacer.
-Creo que lo que nos sobra de corazón nos falta de picardía -sonrió Zane, espalda contra espalda con ella. Extendió los brazos y bajo ella, el suelo comenzó a temblar -Será mejor que no nos pasemos de la raya, o la furgoneta va a tener que salir flotando de aquí.
Si se cargaban todo lo que las rodeaba lo iban a tener difícil los que iban en vehículo para avanzar. Y fue entonces, como habían supuesto, que varios soldados comenzaron a abandonar su posición para salir y buscando refugio en escombros de la calle más hacia el centro, intentar atentar con balazos contra las vidas de los soldados de la OCEU.
-Tu bañanos un poco -le sugirió a Lay, refiriéndose a una terrible tempestad que la sabía capaz de desatar. Ella cerró los puños después de extender los brazos y cinco hostiles que salían armados cayeron en seco. Es difícil vivir si se te parte el cuello.
Joshiel mientras tanto mantuvo la posición con los demás y tras un vehículo, se asomó un par de veces para abatir a los que tenía a tiro.
-¡Pero diles que avancen, que no nos esperen! -gritó entonces, preguntándose porque no lo hacían, si no, no había forma de que salieran de allí nunca. Tragó saliva y como dijo Zane, sin concentrarse demasiado en lo que pasaba exteriormente a aquella burbuja, alzó la mirada al cielo que casi no vio gracias a toda la ceniza que había alrededor y fue lo que bastó para que comenzase a llover.
Una lluvia fresca y más bien disfrutable. Pero con ello también llegaron los truenos y los rayos, que estos últimos, en vez de limitarse al cielo, bajaban a la tierra especialmente para dar con los hostiles.
Todo aquello debía tomar por sorpresa a los hostiles porque si bien algunos por orgullo seguían intentando dar pelea, otros se rezagaban o retrocedían a sus posiciones originales. Buscando refugio de esos relámpagos que parecían haber cobrado vida o conciencia para abatirles solo a ellos. Otros caían sin vida en instantes, a Zane no parecía importarle gastar más energía de la necesaria, estaba sobrada de la misma. ¿Subidón de poder? Probablemente. Habían pinchado el nervio que no debían pinchar.
Joshiel ordenó a sus hombres y al furgón que avanzase hacia el este en vez de seguir por la vía principal porque había demasiado peligro, y éstos obedecieron inmediatamente, teniendo el camino nuevamente algo más despejado; del resto, se ocupaban él, Cash y Drew, el muchacho joven que a pesar de su apariencia tenía una experiencia inexplicable.
-Hay que moverse -le dijo Zane a Lay, dándole un culazo contra el de Lay para que se moviera y ella se descolgó el rifle para usarlo ahora, disparando a un grupo de tres que se asomaba desde detrás de su cobertura, aprovechando el instante para abatirles.
Layla fue a hacerle caso a su amiga, moverse para seguir avanzando hasta que dos tiros la tiraron abajo como si nada. Uno diría que con tanto poder, la forma en que a veces se imponía cuando los usaba y parecía invencible la haría de roca; pero bastaban simples cosas para dejar a alguien en el suelo.
Un balazo en un hombro y otro en su pierna, la dejarían bien paralizada por un momento, aunque la intención de los hostiles seguramente era matarla. Soltó un quejido de dolor, queriendo llegar a tocar su pierna, porque era allí donde más le dolía; le habían dado en un muslo y no paraba de sangrar.
-God damn it!!
-Mierda -Zane se agachó inmediatamente esquivando una bala cualquiera diría de pura suerte y extendiendo un brazo hacia de dónde venían las balas alzó un muro de energía que bastaría para protegerlas un instante; lo hubiese hecho desde un buen principio pero no podía hacer dos cosas a la vez -Layla -la llamó, dejando una mano en su hombro para acostarla boca arriba y observando como sangraba copiosamente buscó con la mirada el furgón; ya habían avanzado y solo veía a Joshiel y Cash esperándolas, cubriéndolas lo mejor que podían. Josh no debía de haberse enterado de que habían abatido a Lay, de ser así el suicida ya estaría cruzando hasta allí sin importarle nada -Te curaré, respira hondo.
Era lo que intentaba, pero el dolor la distraía completamente. Por suerte no le habían dado en ningún pulmón o en el corazón, pero sentía la bala bastante cerca. Volvió a medio gritar al recostarse y dejar su pierna sin soporte alguno; no recordaba jamás haber recibido un balazo allí y tenía que dejar de mirar porque lucía horrible e iba a desmayarse en cualquier momento. Miró a Zane, un tanto desesperada.
-Apu.. rate -pidió con la voz un tanto entrecortada. Apretó los dientes con fuerza y cerró los ojos. No, simplemente era insoportable.
Zane apretaba los labios, tenía una mano completamente fuera de servicio para detener las balas, no podía curarla con tanto ruido y tanta tensión a su alrededor. Era mantener las balas lejos de ella o curar a Layla. Bajó la mano rápidamente deshaciendo el escudo y las posó una sobre la pierna de su amiga y otra en su hombro, llamando a su energía para liberarla en poder de sanación. A veces no sabía como funcionaba, solamente deseaba algo y sucedía, así de simple. Por suerte.
Se guardó el quejido cuando sintió un quemazón en la espalda que pronto fue un dolor hilarante, acabó de sanarla sin chistar y recogiendo su rifle la tomó de un brazo para levantarla y levantarse ella también. Tenían que reunirse con Joshiel y Cash antes de que se quedasen demasiado atrás.
-Vamos Lay -la empujó para que avanzara y alzó nuevamente la mano hacia su norte para detener un par de balas. El tanque no lo vio, ese tanque que soltó artilleria pesada hacia los dos soldados que quedaban cubriendo a las dos muchachas. Impactó contra el vehículo tras el que se cubrían y la explosión los lanzó inevitablemente hacia atrás.
Joshiel cayó en seco y apretó los dientes intentando librarse de ese pitido que sentía en los oídos. No escuchaba nada más que eso. Buscó con los ojos a Cash y al verle intentando levantarse se puso él en pie ignorando las molestias para ayudarle, quedándose semiagachado.
Layla agradeció a mil santos por tener a Zane cerca en ese momento porque de otra forma, seguramente estaría muerta. Le agradeció con una leve sonrisa, sabiendo que no había tiempo para palabras; al más mínimo descuido, estarían en el suelo de vuelta.
Siguieron avanzando hasta que la explosión de aquel tanque las  detuvo y ella no se lo pensó dos veces; sabía que le habían dado a Joshiel o al lugar donde él estaba, por ende, la habían enojado a ella.
Se soltó de la hija de Merlín casi con brusquedad para darse la vuelta hacia donde estaba el tanque. Si bien no lo veía por toda la ceniza que había vuelto a llegar la ciudad, sabía donde estaba.
-You’re all dead -murmuró. No tenía mucho tiempo para pensar, pero había pensado en las mil posibilidades que esa explosión pudo haber podido causar, entre ellas, la muerte de su esposo. Y entonces, un sonido ensordecedor inundó aquel lugar.
Algo había volado por los cielos del otro lado de la cortina de humo. Una enorme explosión, porque se podían ver las llamas revoloteando un poco más allá, un color naranja fuerte entre tanto gris.
Andrew y Joshiel estuvieron en pie tras aquella explosión, ambos ignorando las heridas del otro porque no había tiempo. El cazador específicamente, el general, buscó con la mirada a Layla. Vio a Zane cerca pero Lay seguía estando lejos. Apretó los dientes y empujó a Cash para que avanzara y no se rezagara con él; él retrocedió hacia la posición de Lay y la envolvió por la cintura cuando logró llegar hasta ella para que se moviese, llevándosela con él.
Zane se pasó un brazo de Andrew por los hombros y entre tanto polvo y escombros intentó ver la furgoneta; allí estaba, lejos, pero les esperaban. No iban a dejar a su general y a su comandante atrás, si eso pasase ella misma se encargaría de escarmentarlos.
Apenas sintió aquel abrazo, Layla tuvo que darse la vuelta para devolverlo como dios mandaba, casi con desesperación. Tomó a su esposo por el rostro, observando que tan mal estaba. Prefería no decírselo, por lo que simplemente se apegó a él para besarlo por unos segundos, mientras su energía curativa hacía efectos. Lo tomó de una mano con fuerza enseguida y tras una significativa mirada, se lo llevó casi corriendo con ella hacia la furgoneta. No podían permitirse más ataques, si es que quedaban soldados enemigos.

SACRED BLOOD | SEASON TWO

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